14 ago 2020

Osvaldo Wehbe, pura emoción

'El Maestro de Río Cuarto', dueño de un estilo único, falleció a los 63 años. Además de su humildad e integridad, como relator de partidos de fútbol por radio tenía un don: técnicamente impecable, transmitía con el corazón. El 'Turco' era hincha de San Lorenzo, y todos éramos hinchas de él.

Como muchos en Argentina que peinamos canas, crecí escuchando partidos por radio. El hincha allá está enfermo. Estamos. Todo lo que sea a favor de nuestro equipo no se discute, es ‘ley natural’, lo que corresponde a un ‘club elegido por mandato divino’. No hay simpatizante ‘de bien’ que piense lo contrario. Pura irracionalidad.

Por eso, cada vez que nuestro cuadro recibía algún gol, buscábamos culpables por todos lados, pretendiendo que, naturalmente, todos los relatores radiales –narradores radiofónicos- minimizaran los goles de los rivales, aunque los nuestros sí debían gritarlos con el alma. 

Así, muchos fuimos llamando ‘traidores’ a muchos relatores, una estupidez propagada por todas las hinchadas. Nos olvidábamos de las celebraciones propias… En parte era verdad, había cada uno que ya ni lo disimulaba, pero había un relator diferente, cabal, y que al mismo tiempo era el mejor de todos: Osvaldo ‘El Turco’ Wehbe. 

Víctor Hugo Morales era el número 1, alcanzando la cima con Maradona en el 86 con un estilo propio que rozaba la perfección. El uruguayo, al mismo tiempo, siempre tuvo cerca a Wehbe, a "El Maestro de Río Cuarto", como cariñosamente lo presentado al Turco cuando desde Córdoba contaba su columna diaria en Radio Continental. Talento a borbotones entre ambos...

No es una cuestión de comparar… para mí lo que distinguía al ‘Turco’ era que cuando gritaba los goles de tu equipo, te hacía ‘volar’, te sentías colgado del alambrado, abrazándote en la cancha con desconocidos… Y la gran diferencia con el resto era que, cuando River sufría un tanto en contra, ese grito pelado y lleno de emoción no te hacía calentar contra él, todo lo contrario. Respeto absoluto, tal vez porque uno intuía que Osvaldo era, a la vez que un profesional, un tipo íntegro con un trayectoria sin golpes bajos, que ‘trabajaba’ de hacer festejar a quién lo tocara, de hacer más bonitos los goles, todos los goles, ayudando a aquellos que no podían ver las imágenes en directo pudieran dejarse llevar por la imaginación y por la magia de la radio. 

Excelso periodista, el tipo te atrapaba con la voz, con su forma de contar historias, desprendiendo conocimiento y bonhomía, cordialidad y simpatía. 

En 2017, de forma privada, me envió unos mensajes por un artículo publicado en este blog. Si ya lo tenía a él en la máxima consideración, con su forma de proceder, demostró que su cualidad humana era superlativa. De esas sorpresas que te da la vida, que un tipo desconocido al que admiras te escriba y... cuando ayer me enteré de su fallecimiento… de esas noticias que te tocan el alma, porque el Turco era eso, un tipo que te hacía emocionar con cualquier historia que contara en la radio, un tipo que sentías que era tu amigo sin serlo, sin haberlo visto nunca. 

En 2014, con su emotivo relato de la ansiada Copa Libertadores ganada por San Lorenzo se desveló (para el gran público) su corazón azulgrana. Nadie se ofendió por ese día ‘haberse puesto la camiseta’, todo lo contrario, a él se le respetaba todo, porque si bien él era hincha de San Lorenzo, todos éramos hinchas de él.

El Turco Wehbe, un Grande entre los grandes de la radio argentina
Foto: Revista El Gráfico


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