1 jun. 2016

Jota Cuspinera: “Lo hecho sirve para el recuerdo, pero empezamos otra vez de cero”

[Parte 1] El entrenador del Fuenlabrada repasa, en una extensa entrevista, las claves de la sensacional campaña que acaba de finalizar, los grandes momentos, la química del vestuario, la auto-gestión del grupo, la importancia de su cuerpo técnico y la relación con las peñas, además de comenzar a dar las primeras pinceladas al proyecto 2016/17.


El campañón del Baloncesto Fuenlabrada ha sido mérito principalmente de los jugadores, además del cuerpo técnico, directivos, trabajadores del club y aficionados. Cada parte tendrá su mayor o menor peso, todas las opiniones son válidas, aunque fuera de la pista sobresale la figura de Jota Cuspinera, entrenador de un Montakit que logró clasificarse para la Copa y los playoffs realizando un juego atractivo y que enganchó nuevamente a los simpatizantes naranjas. 

Desde estas líneas ya nos hemos referido en numerosas oportunidades al trabajo del técnico de Getxo (entrevistas y ruedas de prensa). Ahora, concluido el curso, acudimos al pabellón Fernando Martín para charlar con el 'debutante' esta temporada como primer entrenador en la ACB, quien entre otras cualidades posee la de ser un gran conversador. Dada la extensión de sus opiniones, hemos dividido la entrevista en dos partes. La primera trata sobre la temporada y el futuro, mientras que en la segunda parte valora a cada uno de sus jugadores.


  • Jota Cuspinera en frases

Tres días después de la temporada: “Van surgiendo pensamientos del futuro, de tratar de elaborar una plantilla otra vez lo más competitiva posible dentro de nuestras posibilidades, que no son muchas, y estando muy contento con esta temporada, finalizarla, porque ahora empezamos otra vez de cero. Lo que se ha hecho sirve para el recuerdo, pero poco más. Es decir, la temporada que viene empezamos cero-cero y hay que volver a conseguir doce victorias”

“La clave de la temporada ha sido el trabajo diario de un grupo que ha sido capaz de trabajar bien y mucho, la dinámica que ha habido dentro del grupo, de cómo se han llevado entre ellos”

“Ha habido muchos grandes momentos. Quizás el triunfo ante el Real Madrid es especial. Tengo muy buen recuerdo del partido ante Gran Canaria en casa… ante Bilbao… Zaragoza… Yo he disfrutado muchísimo. Me he encontrado muy cómodo entrenando. Me he encontrado apoyado en la mayoría de las ocasiones. Digo la mayoría porque la situación no es idílica. En toda relación de grupo humano hay momentos donde tienes que rebajar alguna tensión que surge por lo que sea, pero en general las relaciones han sido bastante buenas”

Cenas con las peñas: “No conocía esta estructura, que todo el anillo de abajo esté formado por las distintas peñas del club. Cada peña tiene su propia identidad, pero todas ellas están formadas por gente encantadora con las que he pasado un rato muy agradable”

Cuerpo técnico: “El entrenador no es más que la punta de lanza de todo un trabajo de equipo. Josep María Raventós es una persona tremendamente trabajadora, con una ilusión y con una pasión propia de un adolescente. Ha sido mi mano derecha, la persona en la que apoyarme constantemente. Hemos formado un tándem complementario. Sergio Jiménez no empieza la temporada sino que vino una vez que yo me hago cargo del equipo. Ya se adaptó y ha puesto todo su talento a disposición nuestra. Nos está aportando los muchos conocimientos que tiene y estamos encantados. Luego también tenemos a Javi Rubio, el preparador físico. No hemos tenido lesiones musculares importantes, y para mí ha sido el buen trabajo hecho en la preparación física. Aquí lo enlazo con el cuerpo médico y con los fisioterapeutas, que también están trabajando en el día a día. Si la preparación física no es la adecuada, si se lesionan los jugadores habitualmente, da igual lo que hagas técnica o tácticamente. Al final hemos funcionado bastante bien como equipo de trabajo y eso ha dado como resultado la temporada que hemos visto”

Zan Tabak llamaba previamente a cada jugador antes de ficharle: “Las relaciones sociales que tiene Zan no son las mismas que tengo yo, pero sí, evidentemente, cuando me hagan una propuesta de fichaje, me gustará hablar con el jugador antes de firmar, porque una cosa es lo que veamos en vídeos, y otra cosa son las sensaciones que él te da como persona una vez que tienes una conversación con él. Conocer qué es lo que busca, sobre todo para comprobar que sus ambiciones y las nuestras están alineadas. No necesariamente tienen que ser las mismas, pero sí tienen que poder convivir. En la medida de lo que pueda, tendré conversaciones con la gente que quiera llegar, y también tendré conversaciones con los que se quedan”

Marko Popovic, ¿jugador ‘irreemplazable’?: “Si hablo con el corazón, es irreemplazable. Si hablo con la cabeza, nadie es irreemplazable. Jota es reemplazable. Marko es reemplazable. Siempre habrá alguien que ocupará tu puesto y el mundo sigue rodando. Es evidente que lo que Marko ha dado a este equipo este año es difícil de repetir. Por eso, desde ese punto de vista, si podemos considerar que es irreemplazable. Pero para mí lo son todos los miembros de la plantilla. Cuando tú acabas alcanzando una química, como la que se ha alcanzado en este equipo, a veces el hecho de que quites a uno solo de los miembros, puede hacer que toda la química varíe. Dentro del vestuario hay gente que a lo mejor no tiene tanto protagonismo en el campo, pero que es tremendamente importante para la cohesión del grupo. Son cosas que no se ven, incluso a veces quedan ocultas al propio entrenador, porque el entrenador tiene que dejar al grupo también su espacio, sus momentos de auto-gestión, de no intervenir en absolutamente todo. En esas decisiones muchas veces intervienen jugadores que no tienen tanto protagonismo en el parquet”


Jota Cuspinera, en el Fernando Martín (Foto: Cipriano Pastrano / La Razón)

  • Entrevista

- El domingo ya realizaste el balance de la temporada. Tres días después, más asimilado todo, ¿van surgiendo pensamientos nuevos al respecto?

Van surgiendo pensamientos del futuro, de tratar de elaborar una plantilla otra vez lo más competitiva posible dentro de nuestras posibilidades, que no son muchas, y estando muy contento con esta temporada, finalizarla, porque ahora empezamos otra vez de cero. Lo que se ha hecho sirve para el recuerdo, pero poco más. Es decir, la temporada que viene empezamos cero-cero y hay que volver a conseguir doce victorias. Estoy intentando disfrutar un poco de lo que hemos conseguido pero también estoy intentando centrarme otra vez con formar un equipo lo mejor posible, con la dirección técnica del club, y empezar a pensar una temporada que nada va a tener que ver con la que hemos vivido. Será distinta, no puede ser igual.

- En dos o tres claves, ¿cómo la resumirías esta campaña?

La clave de la temporada ha sido el trabajo diario de un grupo que ha sido capaz de trabajar bien y mucho. La dinámica que ha habido dentro del grupo, de cómo se han llevado entre ellos. Evidentemente, no hay ninguna situación ideal. Siempre hay momentos donde surge algún roce, surge alguna mirada, pero en general ha sido un grupo bien avenido, que ha sido capaz de unirse para un fin común, que al fin y al cabo es de lo que se trata un equipo de baloncesto, dejando muchas veces de lado nuestras individualidades o personalidades para poner nuestro talento a disposición del grupo. Creo que eso lo hemos conseguido durante muchos momentos de la temporada. Para mí es la clave del éxito que hemos tenido.

- ¿Cuáles han sido los mejores momentos de la temporada?

Ha habido muchos grandes momentos. Quizás por lo que significa para el club, para mí y para todos, el triunfo ante el Real Madrid es especial. Es un rival de máximo nivel y siempre tienes ganas de ganarle. Ese día nos salió todo muy bien. Tengo muy buen recuerdo del partido ante Gran Canaria en casa… es que hay muchos… el partido aquí ante BilbaoZaragoza… Cuando ganamos en Zaragoza nos dimos cuenta de que podíamos hacer algo grande. Fue un mes mágico. La semana siguiente ganamos al GBC en casa, y ahí, aunque teníamos diez victorias, vi asegurada la clasificación. Nos reunimos con los jugadores y pregunté: '¿Y ahora qué?'. 'A por el playoff', dijeron todos de forma unánime. El día que nos metemos en playoff venimos de una derrota, con Murcia, entonces es la alegría de dentro, cuando nos comunicaron el playoff. Hay muchos momentos. Yo he disfrutado muchísimo. Me he encontrado muy cómodo entrenando. Me he encontrado apoyado en la mayoría de las ocasiones. Digo la mayoría porque la situación no es idílica. En toda relación de grupo humano hay momentos donde tienes que rebajar alguna tensión que surge por lo que sea, pero en general las relaciones han sido bastante buenas.


Jota Cuspinera, en un tiempo muerto del CAI-Fuenla, el 24/01/2016, día de clasificación a la Copa
(Foto: Esther Casas / ACB)

- Son situaciones a gestionar, como el tema de los minutos…

Sí, hay que ir gestionando el día a día. Mencionas el tema de los minutos, y por más que queramos los entrenadores, siempre tienes a gente descontenta, gente que cree que está jugando menos de lo que cree que debería jugar. A veces se puede pensar que son lo que juegan poco y nada, pero a veces son los que juegan mucho y quieren jugar más todavía. Tienes que lidiar con esto, tienes que ser capaz de convencer al jugador de que ponga todo lo que tiene en pro del equipo, y de que eso es lo realmente positivo para todos, pero a todos nos sale nuestro ego, a mí incluido (risas). No estoy exento de ello.

- Creo que había sido Aito García Reneses el que antes de empezar una temporada reunió a todos sus jugadores y les hizo apuntar la cantidad de minutos que cada uno creía que debía jugar. Luego los sumó y les dijo que no podían partidos de 500 minutos para satisfacer a todos…

Sí, cuenta la leyenda que lo que les dijo fue: ‘Si cada uno jugase lo que cree que debe jugar, no hay minutos para todos, así que voy a ser yo quien decida cómo los reparto’. Es una metáfora. No sé si es real o no pero esa leyenda circula. Me la puedo creer, perfectamente, pero la metáfora en sí es absolutamente real. Hay 200 minutos, y encima se reparten por puestos, porque no puedes jugar con cinco pívots al mismo tiempo, bueno, poder, puedes, pero no solemos hacerlo (risas). Con lo cual, repartir minutos es una de las tareas que tiene un entrenador, y siempre va a haber alguien descontento con ello. Tienes que saber que es así y simplemente aceptarlo, y cuando alguien levanta la voz o se sale de tono, saber reconducirlo, saber convencerle de qué es lo bueno para el equipo, que será lo bueno para él. Que todos vamos en el mismo camino.

- Este año llevarás un récord personal de entrevistas. ¿Cómo lleva tu familia el hecho de que ahora muchos hablen de ti?

Seguro que he batido el récord pero no llevo la cuenta. Tengo el pre-partido, tengo el post-partido… (risas). Mi padre me sigue por prensa y cuando ve cosas curiosas me lo comenta: ‘mira lo que dice, que me gusta’ y tal. Me imagino que ellos lo viven todos los padres con sus hijos. Mi pareja, Gema, lo vive con naturalidad, además no le presta demasiada atención. Evidentemente, le gusta cuando salgo por la tele. Me llama también mu suegra para decirme ‘te he escuchado en Radio Marca’. Estas cosas ocurren, pero lo vivimos con naturalidad.


Jota Cuspinera, el día de la clasificación al playoff, 22/05/2016 (Foto: Alba Pacheco)

- Te formaste y estuviste muchos años en Estudiantes, luego trabajaste en el Real Madrid y este año en Fuenlabrada. ¿Qué destacarías de cada club?

Estudiantes es un club con mucha tradición, con una cantidad ingente de niños en la cantera como de gente trabajando dentro, todos por un objetivo común que es formar en baloncesto a toda esa multitud de chavales y chavalas que inundan las pistas del Ramiro. El Real Madrid es un mastodonte, es un club puntero en el mundo. Todo está magnificado, desde el talento y el físico de sus jugadores hasta la estructura que tienen. Yo digo que es un ‘Palacio’, incluso lo he llegado a llamar ‘el Ministerio’. Cualquier cosa que ocurre ahí se multiplica por mil. Es una barbaridad. Y Fuenlabrada es una cosa curiosa, porque es parecido a Estudiantes, en el sentido de ese afán por trabajar con los chavales, por ser un club familiar, pero en el caso del Fuenlabrada acaba siendo un club familiar porque somos muy pocos. Estudiantes trata de ser un club familiar, yo hablo de mi época, pero éramos muchos. Éramos una familia muy grande. Aquí, en Fuenlabrada, somos una familia, pero somos una familia pequeña. Somos un núcleo familiar en el que no están los primos. Somos papá, mamá, los hermanos y como mucho la abuela. En Estudiantes ese entorno familiar se amplía a tíos, primos… es una familia más grande. Lo bueno que tiene Fuenlabrada es precisamente esto, lo acogedor que lo hace su estructura pequeña. Hace que no tengas que lidiar con mucha gente, siempre es la misma. Cuando tienes cualquier problema sabes a quien dirigirte. Eso hace la vida un más fácil.

- ¿Y qué tal con las cenas con las peñas?

He estado en una cena con cada una de ellas a lo largo del año. Es algo curioso. No conocía esta estructura. No sé si es habitual en otros clubes, que todo el anillo de abajo esté formado por las distintas peñas del club. Me he encontrado con gente distinta pero muy agradable en todas ellas. Cada peña tiene su propia identidad, pero todas ellas están formadas por gente que les una pasión, que es el baloncesto, gente con la que he pasado un rato muy agradable. Todas las peñas están formadas por gente encantadora.


El cuerpo técnico celebrando el playoff (Foto: Amador Vicente / Fuenlabrada)

- Siempre destacas a tu cuerpo técnico. ¿Cómo valoras el trabajo de Josep Maria Raventós y de Sergio Jiménez?

Lo destaco porque creo que el trabajo de un entrenador no es el trabajo de un solo entrenador sino que es el trabajo de todo un equipo. El entrenador no es más que la punta de lanza de todo un trabajo de equipo. Me has mencionado a Josep María Raventós, y con él coincidí por primera vez en la selección nacional, y ahora me lo vuelvo a encontrar aquí en Fuenlabrada. Ya nos conocíamos, pero el conocimiento que ahora he tenido con él no lo tuve allí. Aquí ya vives todos los días con él. Me he encontrado con una persona tremendamente trabajadora, con una ilusión y con una pasión propia de un adolescente, cuando él ya tiene su edad. Me he encontrado con alguien ilusionado por poder vivir esta experiencia ACB, alguien que me ha ayudado una barbaridad en el día a día. Es un profesional como una copa de un pino. Tiene un carácter que me ayuda. Ha sido mi mano derecha, la persona en la que apoyarme constantemente. Creo que hemos formado un tándem bastante bueno y complementario para ir sacando las distintas situaciones adelante. Estoy absolutamente encantado.

Con Sergio me ocurre lo mismo. Él no empieza la temporada sino que vino una vez que yo me hago cargo del equipo. Sergio no había vivido nunca el baloncesto profesional. Yo sé de sus conocimientos de baloncesto. Tengo una relación personal con él, hemos tenido charlas profundas. Entonces le comenté como era la situación aquí. Él es profesor en una universidad y yo le decía: ‘Te lo tienes que pensar bien porque yo te ofrezco venir pero no sabemos cuánto duramos. A lo mejor dentro de un mes estamos todos fuera. Si las cosas no salen, si empezamos a enlazar derrotas… quiero que te lo pienses bien’. Pero él tenía el sueño de vivir la ACB por dentro, arregló su situación en la universidad y decidió venir. Es alguien a quien hemos ayudado a crecer dentro del baloncesto y que ahora él nos está devolviendo todo. Al inicio le costó por la novedad, porque no es lo mismo el baloncesto profesional del de cantera, pero ya se adaptó y ha puesto todo su talento a disposición nuestra. Le estoy totalmente agradecido. La relación humana ya era buena anteriormente y por eso me planteé traerlo. Nos está aportando los muchos conocimientos que tiene y estamos encantados.

Luego también tenemos a Javi Rubio, que es el preparador físico y que lleva aquí toda la vida. Yo tengo nociones de preparación física pero no me he formado en esto sino en otras cosas, por eso siempre me he planteado esto sabiendo que ese es su terreno. Nosotros le pedimos qué es lo que queremos del equipo, y confiamos en él para conseguir eso. Así ha sido. Él ha tenido su terreno. Él es el que siempre ha marcado las cargas, los tiempos de entrenamiento, el volumen, la intensidad. Siempre me he adaptado a lo que él me ha ido diciendo, y la verdad es que hemos tenido una temporada donde el aspecto físico ha sido importante para alcanzar las metas que nos habíamos propuesto. No hemos tenido lesiones musculares importantes. Puede ser azar, aunque yo creo poco en el azar, y para mí ha sido el buen trabajo hecho en la preparación física. Aquí lo enlazo con el cuerpo médico y con los fisioterapeutas, que también están trabajando en el día a día. Si la preparación física no es la adecuada, si se lesionan los jugadores habitualmente, da igual lo que hagas técnica o tácticamente. Al final hemos funcionado bastante bien como equipo de trabajo y eso ha dado como resultado la temporada que hemos visto.

- ¿Cómo era la coordinación con el equipo vinculado de LEB Plata, Viten Getafe, y con su entrenador, Armando Gómez?

Armando también lleva mucho tiempo aquí formando jugadores, y él contacto con él ha sido por los jugadores que íbamos subiendo. No hemos tenido ninguna relación especial más allá. Cuando él me ha querido preguntar cosas de su equipo, yo he estado a su disposición. El trabajo que hace él es formar a los jóvenes, porque claro, nosotros necesitamos jóvenes que cuando se entrenan con nosotros no nos fastidien el entrenamiento. No digo que sean las estrellas del entrenamiento pero sí que sean capaces de mantener un ritmo con el equipo sin que se note demasiado. Eso, desde luego, se ha conseguido. Tanto Víctor Moreno como David Cuéllar, incluso algún otro jugador que ha subido en un momento dado, nos han ayudado a entrenar. David Cuéllar lo ha hecho hasta el último día. Su trabajo es muy bueno, a pesar de que como equipo no han tenido un buen año. A veces la juventud, la inexperiencia de los jugadores en una liga como LEB Plata pasa factura, pero también hace dos años han sido campeones de LEB Plata. Es decir, su valía no está en duda. Su trabajo aquí no es ganar o ascender, si ocurre es circunstancial. Su trabajo es formar jugadores, y yo creo que ese trabajo lo hace muy bien.


El 1/11/2015, ante Andorra, con Cuspinera siendo el ayudante de Zan Tabak (Foto: Alba Pacheco)

- En su momento destacaste que Zan Tabak, cuando formó el equipo, llamó previamente a cada jugador para convencerlos y para tantear su compromiso. ¿Piensas utilizar esa forma ahora que hay que hacer cambios en la plantilla?

Yo trataré de hablar con los que pueda. Evidentemente, las relaciones sociales que tiene Zan no son las mismas que tengo yo. Zan conoce a mucha más gente, pero sí, evidentemente, cuando me hagan una propuesta de fichaje, me gustará hablar con el jugador antes de firmar, porque una cosa es lo que veamos en vídeos, y otra cosa son las sensaciones que él te da como persona una vez que tienes una conversación con él. Conocer sus ambiciones, qué es lo que quiere, qué es lo que busca, sobre todo para comprobar que sus ambiciones y las nuestras están alineadas, que pueden convivir. No necesariamente tienen que ser las mismas, pero sí tienen que poder convivir. Si están enfrentadas, no tiene ningún sentido. Si tú buscas algo que va en contra de lo que aquí buscamos, vamos a acabar chocando. Casi es mejor no tener la relación con alguien que venga y que a mitad de temporada la relación reviente, para un lado o para otro. Yo, en la medida de lo que pueda, tendré conversaciones con la gente que quiera llegar, y también tendré conversaciones con los que se quedan.

- Cuando te llamó Zan Tabak para el Fuenlabrada tú no querías aceptar porque buscabas ser primer entrenador, pero que luego te terminó convenciendo. Cuando Tabak se marchó al Maccabi, también intentó llevarte con él. ¿Qué le faltó ahí para convencerte por segunda vez?

No lo hizo cuando ya se iba, sino cuando tienen la primera información (de Maccabi). Me dijo ‘me gustaría que te vinieras conmigo’. Yo le dejé caer que mi intención no era moverme. En ese momento no estaba pensando en que yo iba a ser primer entrenador, estaba pensando en otras cosas. Una de las razones por las que acepté de venir a Fuenlabrada era porque estaba en Madrid. Había estado un año, el anterior, en Vitoria, y tenía muy claro que, si iba a ser ayudante, no tenía que ser lejos de casa. O paraba de ser ayudante, o si seguía como ayudante, tenía que ser ayudante en casa. Estar en casa me permitía seguir con otra serie de proyectos que tenía en mente. Además, Zan me presentó un proyecto llamativo. Que él fuera el entrenador también tuvo que ver en que yo viniera a Fuenlabrada, por cómo me planteó la forma de interactuar entre los dos, qué es lo que quería de mí. Al final acabamos congeniando y encontrando ese punto común para trabajar juntos. Cuando él luego le llega el interés del Maccabi, me dijo que me vaya con él, pero mi intención no era moverme de aquí.

- ¿Marko Popovic es el jugador ‘irreemplazable’ para este Fuenlabrada?

Yo, si te hablo con el corazón, es irreemplazable. Si te hablo con la cabeza, nadie es irreemplazable. Jota es reemplazable. Marko es reemplazable. Siempre habrá alguien que ocupará tu puesto y el mundo no se cae, el mundo sigue rodando. A veces nos creemos que sin nosotros la vida no funciona, y no es así. La vida sigue adelante. Es evidente que lo que Marko ha dado a este equipo este año es difícil de repetir. Por eso, desde ese punto de vista, si podemos considerar que es irreemplazable. Pero para mí lo son todos los miembros de la plantilla. Cuando tú acabas alcanzando una química, como la que se ha alcanzado en este equipo, a veces el hecho de que tú quites a uno solo de los miembros, puede hacer que toda la química varíe. Puede ser que varíe en muy poca medida, o puede ser que todo cambie absolutamente. Las relaciones dentro de la cancha, en el partido, a veces coinciden con lo que ocurre dentro del vestuario, pero a veces, no. Dentro del vestuario hay gente que a lo mejor no tiene tanto protagonismo en el campo, pero que es tremendamente importante para la cohesión del grupo. Son cosas que no se ven, incluso a veces quedan ocultas al propio entrenador, porque el entrenador tiene que dejar al grupo también su espacio, sus momentos de auto-gestión, de no intervenir en absolutamente todo. Al final son los jugadores los que están en el parquet lidiando con todo lo que se está produciendo. Yo estoy en la banda, yo no puedo entrar en el campo. Sólo ayudo con mis decisiones. Yo creo que desde ese punto de vista, que ellos tengan sus momentos de decisiones internas, propias, y que ellos resuelvan determinados problemas, muchas veces es mucho mejor que la intervención del entrenador. En esas decisiones muchas veces intervienen jugadores que no tienen tanto protagonismo en el parquet.

'Keep Calm and Cuspinera', en el CB Canarias - Fuenla (Foto: Ángel Pérez / ACB)
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2 comentarios:

Javi dijo...

Es un placer leer a Jota.

Ezequiel Costa dijo...

Gracias, Javi. Escucharlo también! Saludos