17 dic. 2015

Historias del River - Barça (I):
La final que debió jugarse hace 29 años

El domingo ambos dirimirán el Mundial de Clubes. Helmuth Duckadam, arquero del Steaua Bucarest, paró cuatro penaltis al conjunto blaugrana en la final de la Copa de Europa de 1986, disputada en Sevilla y donde los culés se presentaban como máximo favorito. Luego, en la Intercontinental, el equipo rumano caería ante los riverplatenses.


A principios de 1986, ni River ni el Barcelona habían conseguido ganar su primera gran título continental, llámese Copa de Europa o Libertadores de América. Los blaugrana ostentaban torneos menores como Copas de Feria o Recopas, mientras que la Banda Sangre lucía, entre otros títulos internacionales, cinco ‘Ricardo Aldao’ (antes de la creación de la Libertadores, el campeón de Argentina se medía al campeón de Uruguay). Sin embargo, dos equipos grandes del fútbol mundial seguían por entonces sin poder coronarse en los máximos campeonatos de sus respectivas confederaciones.

El Barça sólo había podido llegar a la final de 1961, luego de padecer como el Real Madrid ganaba en serie las primeras cinco Copas de Europa (1956-60). Posteriormente fueron años donde, grosso modo, fueron sucediéndose el dominio de los equipos italianos, neerlandeses, alemanes e ingleses. Por su parte, el conjunto riverplatense, había perdido las finales de la Libertadores de 1966 y 1976, tiempos donde Independiente, principalmente, arrasaba en Sudamérica.

Pero volvamos a 1986. El Barcelona de Terry Venables parecía encaminarse definitivamente a su primera Copa de Europa (hoy Champions League). Sin la participación del campeón de Liga inglés (país sancionado por la tragedia de Heysel), y con el Bayern de Múnich eliminado por el Anderlecht, el equipo blaugrana ampliaba sus opciones de coronarse. Tras deshacerse del Spartak de Praga y Porto, el Barça apeó en cuartos de final a la vigente campeona, la Juventus, el otro gran obstáculo hacia el título. Luego, en semis remontaría el 3-0 de la ida ante el Göteborg con otro 3-0 en el Camp Nou –triplete de Pichi Alonso- y una agónica clasificación por penaltis. La final era contra el Steaua de Bucarest, que si bien era la base de la selección rumana (además de estar bajo la sombra de la familia Ceauşescu), no parecía ser el rival más duro. Además, la final se disputaría en el Ramón Sánchez Pizjuán, por lo que el Barcelona jugaría ‘como local’ en Sevilla.

Parecía que los astros se alineaban, al fin, para que el cuadro culé levantara su primera Copa de Europa, pero tras 120 minutos sin goles se llegó a los penaltis, donde entonces emergió la figura de Helmuth Duckadam, quien paró cuatro lanzamientos al Barcelona para sellar la histórica gesta del Steaua de Bucarest (2-0), siendo hasta el momento el único club rumano con algún título europeo en su palmarés. El arquero atajó los tres primeros disparos lanzándose hacia su derecha, y el último, a la izquierda. Curiosamente, en Sevilla prácticamente terminaría la carrera del ‘héroe’ Duckadam, que por entonces tenía 27 años, en una historia plagada de rumores variopintos.


El Barça pondría fin a su ‘maldición’ en 1992, y ya en la última década, con cuatro Copas más, se ha transformado en el mejor equipo del mundo de la mano de Messi e Iniesta, entre otros.

En el caso de River, su primer título llegaría recién en 1986, en un equipo que tras arrasar en la liga argentina tuvo que transferir a Enzo Francescoli al Racing Matra de París, aunque los ‘millonarios’, con Beto Alonso, Alzamendi y Funes, ganaron los partidos de la final al América de Cali, sacando pasaporte para la Intercontinental. En Japón, en un partido cerradísimo, la Banda lo ganó por la mínima con un gol de Antonio Alzamendi tras una ‘avivada’ de Alonso, quien sacó rápido una falta lejana ante los sorprendidos jugadores rumanos.


River repetiría Libertadores en 1996, con Francescoli cumpliendo su promesa de diez años antes, “volveré algún día para ganar la Copa”. No obstante, en la Intercontinental perderían 1-0 ante una Juventus que, físicamente, le pasó por encima (tiempo después, los ‘bianconeri’ reconocerían las acusaciones por consumo de creatina).

Año 2015: Barcelona y River jugarán la final el próximo domingo tras superar a Guangzhou Evergrande chino y al Sanfrecce Hiroshima japonés, respectivamente. Los culés, amplios favoritos, aspiran a ser el primer club en llegar a los cuatro campeonatos (entre Intercontinental y su sucedáneo, Mundial de Clubes), mientras River se dará un gustazo: medir fuerzas ante aquel rival al que no pudo enfrentarse en 1986. Ahora, 29 años después tendrán su primer cruce oficial.

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