19 sept. 2014

Ovación pendiente

Con el fichaje de Gustavo Ayón por el Real Madrid, la afición del Fuenlabrada podrá tributar al pívot mexicano el homenaje que no pudo darle en el Fernando Martín tras su acelerada partida a la NBA en diciembre de 2011. El Montakit recibirá a los blancos por la sexta jornada, entre el 8 y 9 de noviembre. Rememoramos la etapa fuenlabreña del Titán de Nayarit.



A falta de confirmación oficial, Gustavo Ayón será nuevo jugador del Real Madrid. El pívot mexicano regresa así a la ACB tras dos años y medio en la NBA, adonde llegó procedente del Fuenlabrada.

Por estas horas los aficionados del Real Madrid discuten sobre la aportación que el Titán de Nayarit podría realizar en el equipo de Pablo Laso, las trece fichas de la plantilla o los tres extracomunitarios (Ayón, Campazzo y Slaughter), entre otros temas.

Pero como este humilde blog se centra, principalmente, en el Baloncesto Fuenlabrada, cuando trascendió el fichaje del center nayarita, pensé las vueltas que tiene la vida y en cómo cuestiones que quedan pendientes pueden, con el paso del tiempo, ser resueltas.

La historia de ‘Gus’ es la de un tipo que salió de un pueblito perdido de México, Zapotán, que como él mismo reconoció “no figura ni en los mapas”. Allí, desde la nada, a fuerza de trabajo, genética y una fe inquebrantable, comenzó a “picar piedra”. Y tanta piedra picó, primero en el voleibol, luego viajando a Estados Unidos, que, a los 24 años (ya no era ‘una joven promesa’) aceptó el desafío de fichar por el modesto Fuenlabrada de la madre patria.

La película podría acabar allí y tener un final feliz, sobre todo después de su debut ACB en abril de 2009 ante el Baskonia, canasta y dedicatoria al cielo incluida. Pero se quedó sin sitio en el equipo de Luis Guil. Con pocos fundamentos europeos en su juego, sin determinarse si era un '4' o un '5', fue cedido al Anzoátegui de Venezuela para foguearse, al Illescas de LEB Plata y al Tenerife de LEB Oro.

En el verano de 2010 volvió más fuerte, más curtido y con la convicción renovada. Escudero de Esteban Batista, entre ambos la rompieron bajo la dirección técnica de Salva Maldonado. Enero de 2011 arrancaba para el Fuenla con la marcha del uruguayo a Vitoria, y allí, mientras muchos dudaban sobre quién sería el ‘cinco’ naranja, Gustavo Ayón habló como suele hacerlo él, con hechos, asumiendo ser la referencia ofensiva de un equipo que desató el delirio en el Fernando Martín.

Aquel equipo hizo historia metiéndose en playoff, y en la siguiente campaña, la 2011/12, mantendría el aura ganadora, ya con Porfi Fisac en el banquillo. Sin embargo, los ‘pobres’ también tienen que comer, y el Fuenlabrada, club trampolín con un ojo formidable para transformar jugadores en estrellas, debió abrir la puerta (grande) para que Ayón se marchara a la NBA.

Destrabado el Lock-out, la rapidez con la que se selló su paso a New Orleans Hornets le impidió despedirse de los hinchas en la pista (el último encuentro en casa había sido el 11 de diciembre ante el CAI, una mañana de domingo interminable que terminó con derrota tras dos prórrogas). Sí hubo una emotiva rueda de prensa el día 21 del mismo mes, pero no es lo mismo hablar frente a cámaras y periodistas que ante el calor de los aficionados, los que verdaderamente sufren con la partida del crack.

El entonces MVP de la ACB, con 21.9 de valoración media, dejaba casi 1.2 millones de euros en las arcas de la entidad. El interno mexicano se mudaba cerca de su país.

Gustavo Ayón se lució en el triunfo ante el Real Madrid del 10/05/2011, clave para el 'play-off' (Foto: ACB Photo / Fran Martínez)

Comenzaba el 2012 y el equipo sintió su ausencia, quedando casi huérfano en el juego interior. Si bien los de Fisac, a pura inercia ganadora, vencieron en tres partidos seguidos más tras su marcha, los cuales les permitieron meterse en la Copa del Rey, rápidamente el conjunto naranja comenzó a extrañar al mexicano, su energía y poder intimidador. Los números ligueros desde allí y hasta el final de temporada resultan elocuentes: apenas tres triunfos y trece derrotas.

Aquel fue el último gran negocio del Fuenlabrada, y el último gran ídolo de la hinchada. Desde su partida el equipo fue cuesta abajo, enfriándose la relación con la grada y con los directivos reclamando, recurrentemente, el ‘carácter Fuenla’ que aparecía a cuentagotas en la pista. Ni las destituciones de entrenadores como Porfi Fisac o Chus Mateo, ni los fichajes de una retahíla de pívots sirvieron para rellenar el vacío que se generó después de la ‘era Maldonado’. Michel Diouf, Kimani Ffriend, Robert Joseph, Chuck García, Rob Kurz, Taylor Smith, Marcus Arnold o Eloy Vargas fueron algunos de los interiores contratados tras la partida de Ayón, y más allá de las correctas aportaciones de algunos (Joseph, Arnold y, sobre todo, Kurz), ninguno llegó a calar en la afición como Ayón.

A Gustavo tampoco es que en la NBA le fuera de perlas. Tuvo que remarla y exponerse a los criterios de su industria, desfilando por los Hornets, Magic, Bucks y Hawks. Mientras, a este lado del Atlántico, el presidente del Fuenlabrada, José Quintana, comentaba que el Barcelona había primereado al Real Madrid, quedándose por apenas 60.000 euros con los derechos del jugador en Europa.

Donde sí era feliz el Titán de Nayarit era en su selección, que comenzó a codearse con las grandes del continente, logrando una histórica clasificación para el Mundial de España tras el Oro en el FIBA Américas de 2013, además del Centrobasket de este año, disputado en Nayarit. En ambos torneos fue nombrado MVP. Hace dos semanas, antes del cruce mundialistas de octavos con Estados Unidos, Ayón señaló: “Es muy especial jugar este torneo en España. No había vuelto desde que me fui de Fuenlabrada y no recordaba lo feliz que había sido aquí”.

Ahora vuelve a acelerarse todo. El Barcelona anuncia que ya no tiene vinculación alguna con Ayón, y el Real Madrid, que había ponderado fichar a Scola, ídolo del mexicano, sube la apuesta y contrata al internacional mexicano. Ya nadie tiene dudas: como '4' o '5', versatilidad y entrega aseguradas.

Y vuelvo al inicio de este artículo, donde los seguidores blancos discuten sobre el flamante fichaje, y después de recordar imágenes de Ayón con la camiseta naranja, lo primero que hice fue fijarme en el calendario cuándo se jugaba el Montakit Fuenlabrada-Real Madrid, y quiso el destino que fuese rapidito: sexta jornada en el Fernando Martín, entre el 8 y el 9 de noviembre.

Allí Gustavo Ayón podrá recibir la ovación de la fiel afición naranja, la cual había quedado pendiente desde diciembre de 2011. En la pista será a cara de perro, pero en la previa, calentamiento y presentación de los equipos, casi tres años después, el Titán volverá a recibir el cariño de un pueblo que no olvida a los honraron su camiseta. "Bienvenido a casa, Gustavo". Apuesto a que no faltará una pancarta con esa frase.

Gustavo Ayón, en 2011 con la camiseta 'Montakit' de la EuroChallenge (Foto: Marca)


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