24 abr. 2014

Descenso con final feliz

Se cumplen diez años del 24 de abril de 2004, cuando el Fuenlabrada perdió la categoría pese a ganar al Real Madrid en el Saporta. Fue el único equipo en bajar de la ACB con 13 victorias. Hoy, Francesc Solana recuerda: “Fue el día mas triste de mi carrera deportiva, aunque sirvió también para hacer una regeneración en el club, cambiar a una filosofía que nos ha dado una identidad”.



El 24 de abril de 2004 se produjo el segundo y último descenso del Baloncesto Fuenlabrada, una fecha que quedó grabada a fuego en el club y en su afición, que lloró en el extinto pabellón Raimundo Saporta una pérdida de categoría singular: por única vez, en toda la historia de la Liga ACB, un equipo bajaba con 13 victorias, la mismas que el Caprabo Lleida, que se salvó por el basket-average, y tres menos que las 16 del DKV Joventut, octavo clasificado y que disputó el playoff.

Dicen que el peor momento para una afición es sufrir la afrenta de un descenso. Sin embargo, en el caso del Fuenlabrada, el duro golpe sufrido forjó un vínculo indestructible entre el equipo y la hinchada, propiciando una comunión que aún hoy perdura. Francesc Solana recuerda para Área18 aquella amarga victoria en la prórroga en casa del Real Madrid: “Fue el día más triste de mi carrera deportiva. Ver a todos esos aficionados del Fuenla llorando en la grada del Saporta es algo que no olvidaré nunca. Ganamos al Madrid en su campo, y antes al Unicaja en nuestra casa, pero con 13 victorias bajamos por el basket-average. Es algo que no había pasado nunca antes, ni pasó después”.

Con la perspectiva del tiempo, aquel descenso deportivo removió los cimientos de la entidad. “Bajar sirvió también para hacer una regeneración en el club, cambiar la filosofía que había y también al entrenador, que ya llevaba casi ocho años. El cambio a la nueva filosofía fue bueno porque hasta el día de hoy el equipo no ha vuelto a descender. Desde ahí, Fuenlabrada representa una identidad, y cuando el equipo ha jugado con esa identidad, le ha ido bien, mientras que cuando el equipo ha comenzado a perder esa identidad, los directivos han tenido que corregir y hacer cambios. La plantilla que subió desde la LEB se hizo con jugadores que tenían muchas ganas de estar en el Fuenla. Esas ganas son las que haces que te identifiques con el club”, añade el ex capitán sobre lo ocurrido hace una década.


  • Decisiva derrota en Alicante

La temporada 2003/04 estaba siendo irregular. En el último año de Óscar Quintana al frente del equipo, el Fuenlabrada jugó (y perdió) una auténtica final en Alicante, donde debutaba Demetrius Alexander, fichado ex profeso por el Fuenla para los últimos tres encuentros ligueros (el mismo pívot que Manel Comas, tres años después, calificaría como ‘NAF’).

En la siguiente jornada, la penúltima, el Jabones Pardo vence al Unicaja en el Fernando Martín, pero el Alicante de Trifón Poch también supera al Real Madrid en la prórroga, obligando al Fuenlabrada a ganar en la última fecha, y que Alicante o Lleida tropiecen. Por entonces, Juan Antonio Jiménez, presidente del Fuenlabrada, socio y abonado del Real Madrid, explicaba en el diario As: "Que pierda el Lleida en casa, imposible; que pierda el Alicante en Málaga, entra en la lógica, pero estamos donde estamos por deméritos propios”.

Lo cierto es que el conjunto ilerdense doblegó al descendido Murcia, pero en el Martín Carpena saltó la ‘sorpresa’, porque Alicante ganó y se salvó. El Fuenlabrada, por su parte, ganó en casa del Madrid, pero acabó descendiendo, el único equipo en la historia ACB que bajó con trece victorias. Para dimensionar estas cifras, en tres de las últimas cuatro campañas, el Fuenla se salvó con 12 triunfos (la otra fueron los 20 con Salva Maldonado).

Pepe Sánchez, ante Salva Guardia, en la derrota del Fuenlabrada en Alicante (Foto: Lucentum Blogging


  • Lágrimas en el Saporta

El desenlace de la última jornada dejó a los cientos de simpatizantes del Fuenlabrada hundidos en la antigua Ciudad deportiva del Real Madrid, porque debieron presenciar la prórroga sabiendo que el equipo ya estaba descendido. Pero fiel a su carácter, los del sur de Madrid tiraron de orgullo y se despidieron de la ACB ganándole al Real Madrid (99-103), que bajaba a la quinta plaza ante las críticas de su propia afición. Por el Jabones Pardo jugaron Javi Rodríguez, Hurl Beechum, Salva Guardia, Francesc Solana, Demetrius Alexander, Rubén Quintana y Dani García, quedándose en el banquillo Sergio Pérez (flamante campeón de la Adecco Plata con el Fundación Baloncesto Fuenlabrada) y Borja Larragán.

Consumado el descenso, Óscar Quintana declaró: "Ojalá hubiéramos perdido la Liga en lugar de descender. Después de la Copa todo el mundo nos decía que tranquilos. Ahí nos relajamos pensando que lo teníamos todo hecho con cuatro triunfos más que el Alicante, pero la semana pasada perdimos un partido contra ellos que era una final. Hoy nos faltó una pizca de suerte al final”.

Alberto Herreros lamenta perder el factor cancha para el playoff; Hurl Beechum (7), el descenso (Foto: As) 


  • Comunión entre afición y equipo, y Casimiro en el banquillo

En diciembre de 2005, Juan Antonio Jiménez rememoraba en el diario ABC lo ocurrido justo después del descenso. “El mazazo fue tremendo. Tenía la sensación de que la culpa había sido mía. Estaba destrozado. Pero ocho días después del descenso hice un llamamiento a la afición, y la respuesta resultó increíble”. Más de mil personas acudieron a la cita. Se mantuvo casi el noventa por ciento de los abonados. El mensaje era claro: Fuenlabrada quería a su equipo y lo apoyaría para el ascenso.

Se fichó a Luis Casimiro, que hace mes y medio ha vuelto al Fuenlabrada para iniciar su segunda etapa en el club. Con el entrenador manchego en el banquillo, la continuidad de Solana y Salva Guardia, más el regreso de Ferran López, el Jabones Pardo ganó la Copa Príncipe y se proclamó de la LEB en una encarnizada final ante el Huelva, ascendiendo el 29 de mayo de 2005. “Ha sido la mayor alegría de mi vida en el cargo”, recordaba el ex presidente Juan Antonio Jiménez.

En ese punto coincide Francesc Solana, quien en 2007, en dos entrevistas, una de César Gómez en Fuenlabasket.com y otra de Quique Peinado en acb.com, señalaba: “La pena del descenso fue grande, pero la alegría del año siguiente fue mucho mayor”. El propio ex capitán explicaba las sensaciones de aquel verano del 2004: “La tarde-noche del Saporta me planteaba dos dilemas en mi vida. Uno era arriesgarme y quedarme en Fuenlabrada en la LEB, y otro era marcharme y seguir en otro equipo ACB, que tenía ofertas para empezar desde cero en otro sitio. El planteamiento que me hizo Juan Antonio (Jiménez) fue: vamos a hacer un equipo contando contigo y con Salva, recuperar a Ferrán y contrataremos un entrenador de ACB, Luis Casimiro […] Ahí empezó todo: un gran equipo con un entrenador que ha sido muy importante, porque desde el primer minuto dijo lo que quería, que era mejor ser un equipo que no una suma de individualidades Hemos aprendido a jugar así y creo que eso es parte del éxito de ahora”, señalaba Solana en 2007.

“Cuando descendimos yo lo sentía por los trabajadores del club, la gente de las oficinas, que se podía quedar sin trabajo. Cuando te das cuenta de que el puesto de trabajo de otra gente depende de que tú metas la pelotita, aprendes qué es lo verdaderamente importante de tu trabajo. Al final el club recortó gastos pero no despidió a nadie. De hecho, se habló de la posibilidad de que se marchara Tonino, el utillero del Fuenlabrada, y hubo cierta presión popular`` para que no se fuese. Para regresar a la ACB teníamos que estar todos juntos. Todos teníamos miedo sobre el futuro del club si no hubiéramos logrado ascender”, explicaba Francesc Solana, rememorando lo que se desencadenó aquel día en el Saporta, un descenso con final feliz.

Óscar Quintana intenta consolar a Francesc Solana en el Saporta (Foto: Mundo Deportivo) 





Solana: “Luis representa al máximo los valores del Fuenlabrada”

Aprovechando la charla con Francesc Solana para este artículo, pulsamos su opinión sobre el regreso de Luis Casimiro hace un mes y medio al Fuenlabrada: “Al final ahora se fue a buscar a un entrenador al que todos conocen cómo trabaja y lo que transmite. Esa experiencia en el club le ha servido para adaptarse más rápido ahora. Él conoce perfectamente al club y a la afición. Luis representa al máximo los valores del Fuenlabrada. El club ha mejorado mucho desde aquel 2004, sobre todo en la base, y creo que Luis ahora va a saber adaptarse y aprovechar todo ese buen trabajo en la cantera”, valora el ex capitán del Fuenlabrada.



Actualizaciones:

Iván González, de la peña Fuenlabrada Blues, envía una imagen del día del descenso, y Alfonso García Nieto, de la peña Animal, otra de un año después, abrazándose con Solana tras el ascenso, el 29/05/2005.


Franki Solana, antes de volver a la pista sabiendo que el Fuenlabrada, por más que ganara en la cancha del Real Madrid en la prórroga, estaba descendido. Detrás, las lágrimas de los dos utilleros, Óscar Mota y Tonino (Foto: Carlos Candel / Gigantes)

Franki Solana abrazo al aficionado Alfonso García tras el ascenso de 2005 (Foto: Diario El Mundo)

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