29 ago. 2013

Jon Cortaberría, el trabajador silencioso vuelve a casa

[Opinión] El jugador donostiarra ficha por el Lagun Aro, regresando 17 años después a su San Sebastián natal. En sus cuatro temporadas con el Fuenlabrada, el exterior donostiarra fue un ejemplo de trabajo, compromiso y compañerismo. Se marcha con 130 encuentros oficiales disputados con la camiseta naranja, y dejando un gran recuerdo entre los aficionados.



“Quiero demostrarme a mí mismo que puedo jugar en ACB”, declaraba en voz baja Jon Cortaberría al llegar a Fuenlabrada en 2009. Tenía 27 años y sobre sus espaldas contaba con apenas 16 partidos en la máxima categoría (todos con Unicaja), además de siete temporadas en la sacrificada LEB. En sus cuatro años en el Fernando Martín se fue ganando un lugar en el equipo con una ejemplar ética de trabajo, partido a partido, entrenamiento a entrenamiento.

Nunca lo tuvo fácil. Sin el talento, la explosividad ni el carácter extrovertido de las súper-estrellas, el exterior guipuzcoano se las arregló para terminar siendo protagonista en los esquemas de Salva Maldonado, Porfi Fisac y Trifón Poch. Sin brillar en las estadísticas individuales, Cortaberría -alero, escolta y hasta base- siempre fue destacado por sus compañeros por sus intangibles.

Capitán en la (turbulenta) última temporada, siempre dio la cara en las derrotas, mientras en la pista se mostraba como un notable defensor y un enrachado triplista (38%). Pero no fue renovado por el Fuenlabrada y se quedó sin equipo. En el imperante mercado de rebajas perpetuas, el verano amenaza con transformarse un largo invierno para muchos jugadores, pero el destino le hizo un guiño al exterior vasco cuando la semana pasada el Lagun Aro GBC anunció su contratación.

Por primera vez en su carrera profesional Cortaberría se dará el gusto de jugar en su casa, demostrándose a sí mismo que sí podía jugar en la ACB (116 encuentros como jugador naranja, además de trece por la EuroChallenge y uno por Copa del Rey). Jon se marcha de Fuenlabrada siendo un jugador más completo, más maduro, y con su primera hija nacida hace cuatro meses. Muchas cosas cambiaron en cuatro años, aunque otros aspectos se han mantenido inalterables: Cortaberría se marcha del Fernando Martín con el mismo perfil bajo con el que llegó.

La afectuosa despedida que los simpatizantes fuenlabreños le tributaron en las redes sociales demuestra que no hace falta lograr cinco MVPs ni meter 40 puntos para ganarse el corazón de la gente. Basta con ser buena persona, ser profesional, dejarse la piel por unos colores y respetar a todos: rivales, compañeros, árbitros y aficionados. Hoy jugador del Lagun Aro, Jon Cortaberría se ha hecho, en silencio, un hueco propio en la historia del Fuenlabrada.


Jon Cortaberría ayuda a Mou Sené a levantarse, en un Fuenla - GBC (Foto: Fran Martínez / Fuenlafreak)



Archivo / Jon Cortaberría

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