16 jul. 2013

La Liga ACB en su laberinto

[Opinión] Por segundo año consecutivo, en la Liga Endesa no habrá ascensos ni descensos por los resultados conseguidos en la pista. El deporte vuelve a ser reflejo de la sociedad actual: los equipos ya no valen por sus méritos deportivos, sino por su dinero y sus contactos (políticos). Si la ACB ya actúa como una liga cerrada, ¿para qué juegan los equipos modestos?



No descubrimos nada nuevo si decimos que la Liga ACB, la Liga Endesa, atraviesa horas difíciles. El problema no es sólo de dinero por la crisis económica, sino también de gestión. A la marcha de los mejores jugadores al exterior se le puede sumar una serie de incongruencias que llevarían a la risa esa frase tan manida de ‘la mejor liga del mundo después de la NBA’. Clubes quebrados, impagos generalizados, falta de liquidez, patrocinadores que se publicitan pero que no pagan, horarios mutantes, televisiones con derechos pero sin obligaciones con el público, televisiones autonómicas en fuga, cupos según el pasaporte (y contrarios a las normativas europeas), jugadores que cambian de clubes en cualquier momento, plazas fijas para la Euroliga, renuncias a jugar en Europa por falta de dinero, lucha entre ACB y FEB, entre ACB y Euroliga, un sindicato financiado por la propia patronal, y un largo etcétera.

Sería injusto atribuir a la ACB todos estos males dado que muchos son más propios de los tiempos que vivimos, pero si parece que el deporte vuelve a ser un reflejo de la sociedad actual: a veces los equipos no valen por sus méritos deportivos, sino por su dinero y sus contactos (políticos). Sí, porque el último factor que agria la competición es que ya se esté rozando la certeza de que sólo dos equipos puedan pelear por el título (amparados en el paraguas futbolero), y que el resto apenas pueda aspirar a conformarse con las migajas, la mayoría por no descender. Claro que esa pelea se está desplazando de la pista a los escritorios: ya no interesa si ganas o pierdes, lo que verdaderamente vale es que tengas el dinero suficiente para pagar una plaza.

Por segundo año consecutivo, no se han producido descensos ni ascensos por méritos deportivos en la Liga Endesa. El único equipo que ‘bajó’ fue el histórico Lucentum Alicante, que en la temporada pasada se salvó en la pista pero vendió su plaza al CB Canarias, que había ascendido deportivamente pero que en realidad subió porque le ‘compró’ la plaza al Lucentum Alicante, que este año volvió a subir pero que no pudo subir por falta de dinero. Sí, uno intenta explicarles todo esto a niños pequeños y piensan que es una adivinanza, un trabalenguas o un juego de palabras. ¿Qué motivación encontraría un aficionado alicantino para abonarse la próxima temporada?

Esta situación de "no descensos" provocó que el año pasado Estudiantes se salvara pese a haber perdido la categoría, situación que se replicó ahora con el Lagun Aro San Sebastián y el Bàsquet Manresa. Algunos directivos de clubes modestos defienden que si un club quiere ascender desde la LEB debe pagar a la ACB como lo hicieron todos en su momento: 4.7 millones de euros, además de conversión en SAD, pabellón acorde, etcétera. La realidad es que ese dinero casi siempre lo ponían las administraciones públicas, y que hoy, con las arcas municipales saqueadas, es una barrera infranqueable para la mayoría de las entidades que disputan la LEB. Esa posición de los actuales equipos ACB (legítima desde el punto de vista reglamentario), apelando a ese mecanismo de autodefensa a sabiendas que tienen la permanencia cuasi-asegurada, no hace más que perjudicar a la toda competición a medio plazo.

Entonces, esos equipos de mitad de tabla para abajo, ¿para que juegan? ¿Por el amor a la camiseta? ¿Para entretener a los abonados? Porque por la gloria deportiva ya sólo juegan unos pocos. ¿Se está en camino a un modelo estilo NBA, una liga cerrada donde los aficionados llenan igual los mega-pabellones con la seguridad de que su equipo nunca descenderá en la pista? Si ése es el camino, primero habría que inyectar unas millonadas y unos cambios de estructuras imposibles de llevar a cabo en España. 

Por ser una situación nueva, que no haya ascensos ni descensos por méritos deportivos en la ACB, se corre el riesgo de alcanzar un efecto aún no medido. Hasta ahora, los clubes ponían todo su empeño en el verano para confeccionar una plantilla que les permitiera, durante la temporada, alcanzar sus objetivos. Cada equipo con las metas propias, desde luchar por el título, clasificaciones a Copa y playoff, a directamente salvar la categoría. Competición pura y dura, obligados a mejorar continuamente para que el rival no te pase por encima. Sin embargo, ¿sería descabellado pensar que un club modesto, sabiendo que la probabilidad de descender tiende a cero, prefiera ahorrarse todo el dinero posible en el plantel? Traduciendo, gastarse cuatro duros, y lo que sobre, guardarlo para el verano siguiente, que si se llegara a bajar, cosa archi-improbable con la coyuntura actual porque nadie puede subir, rompo la hucha y recompro la plaza. Tan sencillo que provoca sonrojo. Porque una cosa es invertir mejor el dinero y no pagar por encima de las posibilidades reales, y otra, muy distinta, decididamente desinvertir. ¿Qué pasaría si varios clubes modestos decidieran seguir la misma estrategia, gastarse lo mínimo en la plantilla? El efecto indeseado sería un descenso notable del nivel de juego ACB, aunque también es cierto que el nivel se igualaría (para abajo), por lo que la emoción entre los equipos ‘ahorradores’ seguiría existiendo (ni hablar de los abultados marcadores en contra que podrían sufrir ante los poderosos, ni de la menor venta de entradas).

Otra cuestión, y este texto amenaza con extenderse más de lo aconsejable, es el modelo de financiación sustentado en las subvenciones públicas a los clubes (léase impuestos que pagan los contribuyentes, léase transferencia de lo público a lo privado). Otra vez estamos ante un modelo de todo el deporte en general, pero ciñéndonos al básquet, pueden buscarse nuevas fuentes de ingresos, pero los directivos deberán tener los reflejos necesarios para que el equilibrio de la liga no se haga añicos. Entre tantas normativas que hace la ACB, ¿no debería haber un límite porcentual de la subvención en el presupuesto total de un club? Hasta hace un año el presupuesto mínimo de cualquier entidad era de 3.5 millones de euros, cifra rebajada luego a 2.5 millones. Sin embargo, la realidad pasa por encima de esta norma, porque en la temporada pasada el presupuesto anual de -como mínimo- tres equipos no superó los 2.0 millones (gastos en plantillas de entre 1.0 y 1.5 millones). Además, los presupuestos son, como su palabra lo indica, proyecciones que luego la realidad puede cambiar. Que si los ingresos y los gastos planificados después no se cumplieran, le echas la culpa a la 'crisis', que sirve como coartada perfecta para explicar cualquier desviación presupuestaria.

¿Soluciones? Esto daría para otro post mucho más extenso, pero adhiero en gran parte de las propuestas vertidas en el #ACBDEBATE de Twitter propulsado por @elcapitaenciam. ¿Está todo perdido? Ni mucho menos. La afición al baloncesto en España sigue siendo fiel, entendida y, sobre todo, educada. Más allá de algunos insultos e hinchas desaforados, ir a un pabellón a ver básquet sigue siendo un espectáculo para disfrutar en familia o con amigos.

Da la sensación que algunos directivos se aferran a que “pase la crisis” para que todo vuelva a ser como antes. La cuestión es que ‘esta’ crisis parece ser ‘más crisis’ que otras anteriores, y que sin ascensos ni descensos se pone en riesgo uno de los pilares de la competición, que es el compromiso del aficionado. Si la pasión del hincha comienza a esfumarse, si los pabellones siguen perdiendo adeptos, la línea de flotación de la ACB podría saltar por los aires. El aficionado, que puede ser irracional pero que tonto no es, aún no ha perdido la ilusión. Y que nunca la pierda.

2 comentarios:

Paco dijo...

Gran articulo Ezequiel. Una realidad con dificil solución.

Esther López dijo...

Mientras en Liga Femenina, nuestras nacionales tienen que salir fuera a jugar, y siguen desapareciendo equipos por falta de "fondos". Que triste :(