9 abr. 2013

“El 7 a 0 no se olvida más”

El viernes pasado se lanzó la revista Minuto116, una publicación para amantes del deporte y la lectura. En el primer número, con el Cholo Simeone como principal protagonista, colaboro en la sección 'derbis del mundo' con una reseña del clásico platense entre Estudiantes y Gimnasia y Esgrima disputado el 15 de octubre de 2006. Descarga la revista



"El 7 a 0 no se olvida más"


En el pasional (y violento) fútbol argentino a los derbis se les llama clásicos. Más allá del ‘superclásico’ Boca-River, los dos partidos de máxima rivalidad seguramente sean el Central-Newell’s y el Estudiantes-Gimnasia, choques que parten al medio ciudades como Rosario o La Plata. No es exagerado aseverar que para muchos hinchas ganar el clásico es salvar la temporada. Sí, más que ganar un título. En la misma línea, perder un clásico mancha toda una campaña. Para siempre. Lo primero es no perder para evitar las ‘cargadas’ rivales del día después, de la semana después, de… hasta el próximo clásico. Por eso es lógico que el empate sea el resultado más repetido en estos duelos. Y por eso las (escasas) goleadas en los clásicos se tornan indelebles en la memoria colectiva.



Pero si entre dos archi-rivales se da un 7-0, más que una goleada es una afrenta para toda la eternidad. Ese fue el humillante marcador que Estudiantes le propinó a Gimnasia y Esgrima el 15 de octubre 2006, cuando los pincharratas, dirigidos por Diego Pablo Simeone, lograron la máxima diferencia en la legendaria historia del ‘Clásico de las Diagonales’ (el trazado de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, está surcado por calles diagonales).

Aquel día, en el controvertido estadio Ciudad de La Plata, los tantos de Estudiantes eran marcados por José Luis Calderón (3), Diego Galván (2), Mariano Pavone (ex Betis) y Pablo Lugüercio, mientras que los triperos acababan con nueve jugadores por las expulsiones de Germán Basualdo y Matías Escobar. ‘Lógicamente’, a medida que iban cayendo los goles la fervorosa parcialidad del Lobo obligó, incidentes mediante, a parar el partido, el cual, milagrosamente, se reanudaría después. El árbitro Héctor Baldassi debía adicionar, como mínimo, cinco minutos, aunque, tras escuchar las peticiones de jugadores de ambos equipos, decidió finalizarlo en el 90. “Me puse en la piel de los que están enfrente y no es lindo perder un partido así. Pero esto es un juego y no hay que dramatizar”, comentaba sobre el césped Juan Sebastián Verón, capitán del León, en un gesto que también recuerda a Iker Casillas en la final ante Italia de la última Eurocopa.

Por su parte, el Cholo Simeone, que llevaba once partidos como entrenador de Estudiantes tras su breve experiencia debut en Racing, valoraba la sensacional goleada apelando a la hinchada: “Esto es para ellos, que lo disfrutan de una manera especial porque enfrente está Gimnasia. Los jugadores sintieron el corazón de la gente y jugaron de esa manera. El colorido que había en las tribunas era impresionante. Ojalá podamos manejar siempre la misma capacidad para entender los partidos”.

Lo cierto es que faltaban ocho jornadas para finalizar el Apertura 2006 y, después de ese rutilante triunfo, Estudiantes encadenaría una serie de victorias que le harían arrimarse a Boca, que gozaba de una gran ventaja y al que le alcanzaba con sólo un empate en las dos últimas fechas para lograr el título (en los quioscos ya se vendían especiales sobre el ‘Boca campeón’). Sin embargo, los auriazules perdieron ambos encuentros, situación que fue aprovechada por el equipo de Simeone para igualarles en la primera ubicación, lo cual forzaba un desempate. En ‘la final’ el Pincha levantó incluso un 0-1 adverso para liquidarlo con un 2-1 que le permitía proclamarse campeón 23 años después de su última liga.

"Hoy consigo mi primer título como entrenador. Esto me emociona mucho. Los colores rojo y blanco me vinieron bien. En la vida siempre hay que creer”, declaraba entonces un eufórico Simeone ante la increíble remontada de un equipo que viste una camiseta similar a la de Atlético de Madrid.

El desempate ante Boca en cancha de Vélez, el 13 de diciembre de 2006, será inolvidable para los hinchas de Estudiantes, aunque para ellos nada puede compararse al 7-0 ante los triperos. José Luis Calderón, delantero que marcó un triplete aquel 15 de octubre, lo resumía tras la goleada frente a Gimnasia: "Este es un resultado que se da una vez en la vida".

Asimismo, la goleada al eterno rival motivó la creación de una bandera que la hinchada pincha luce con orgullo en todos los partidos, incluso en los de visitante (en Argentina, no se concibe una popular sin ‘trapos’). Desde entonces, no hay encuentro donde la parcialidad de Estudiantes no cante a grito pelado (entonada con la música del ‘Tractor amarillo’ de Zapato Veloz): “Pincharrata, de mi vida, gracias por esta alegría / muchas gracias, jugadores, gracias por salir campeones / ay, ay, ay, ay, el 7 a 0 no se olvida más / ay, ay, ay, ay, el 7 a 0 no se olvida más”.



  • Banderas alusivas (click para agrandarlas y desplegar la galería de imágenes)








  • Portadas sobre la goleada (El Día y Hoy son diarios de La Plata)




Fuentes de las imágenes: 7a0.blogspot.com.es y trapos-pincharratas.blogspot.com.es


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