5 dic. 2012

Trifón Poch: “En el Joventut yo entrené a Ferran López cuando él tenía seis años”

El entrenador analiza al Baloncesto Fuenlabrada tras sus primeros días en el club, además de repasar su trayectoria, sus comienzos en Badalona, el Alicante-Fuenla de 2004, y sus pasos por Granada y Estudiantes. “El jugador que esté preparado para ayudar al equipo, jugará; el que no lo esté, no”, advirtió el técnico. Melómano, su familia gira en torno al baloncesto.


Trifón Poch López (Córdoba, 1963) lleva tres partidos en el Baloncesto Fuenlabrada. Tras dos derrotas ajustadas ante Barcelona y Bilbao, el conjunto naranja obtuvo en Valladolid su segunda victoria de la temporada, rompiéndose así el círculo vicioso en que había caído el equipo y que le terminó costando el puesto a Porfi Fisac. Con la llegada de Trifón Poch también se ha recuperado el vínculo entre el equipo y la afición del Fernando Martín, pabellón donde todavía no se ha ganado esta temporada y donde tradicionalmente se han cimentado las permanencias en la categoría.

El entrenador cordobés acumula 468 partidos dirigidos en la Liga Endesa, apenas 30 menos que los 498 que lleva el Baloncesto Fuenlabrada en toda su historia en la élite. Con estas cifras, Trifón Poch es el octavo técnico en activo con más encuentros en la ACB, torneo en el que debutó con 25 años. Fue el 15 de octubre de 1988, dirigiendo temporalmente al Tenerife Amigos de Baloncesto, mientras se aguardaba la llegada del mítico Alexander Gomelsky. A finales de aquella temporada, sustituiría al difunto preparador soviético, y desde allí hasta estos días en Fuenlabrada.

En una extensa entrevista, Trifón Poch recuerda su carrera, explica su filosofía en el baloncesto, destaca el valor formativo de este deporte y expone sus sensaciones luego de sus primeros tres encuentros con el conjunto fuenlabreño.



  • Frases de Trifón Poch

Triunfo en Valladolid: “Fue un partido muy loco. Nos falta mejorar la forma física. Si mentalmente el equipo no está bien, y físicamente nos falta, esos momentos complicados de los partidos son imposibles de sacar adelante. Por eso tiene mérito el haber sobrevivido a la situación en que nos metimos en Valladolid, porque nos pesaron mucho esos dos aspectos. Es una victoria que necesitábamos para liberar la tensión acumulada después de tantas derrotas”

Kristaps Valters: “Es un jugador de finales de partido, de tomar tiros en situaciones difíciles de reloj y de presión del marcador. Asumió esas responsabilidades desde el momento en que ha llegado”

Quino Colom: “No espero nada diferente de lo que espero de los demás: que sea capaz de ayudarnos. Él ahora está en una situación diferente porque acaba de llegar un jugador importante en el puesto de base [Valters], pero él, como todos, tiene que ser consciente de que su rendimiento hasta ahora no ha sido bueno. El equipo sólo llevaba una victoria por algo, y no sería solo por culpa del entrenador que había antes. Si los jugadores piensan esto, pues están muy equivocados”

Canteranos: “Hasta el momento Álvaro (Muñoz) y Javi (Vega) son los que han tenido más oportunidades pero los tres, con Adrián (Laso), van a tener su recorrido en nuestro equipo, sin ninguna duda. Tienen que seguir trabajando para ver hasta dónde quieren llegar, eso es una cuestión de su voluntad”

En Valladolid, Feldeine (39 minutos), Mainoldi (37) y Gladyr (37): “Con una situación de marcador diferente hubiésemos hecho más rotaciones. También estamos en un momento en que hay que amarrar los partidos como sea”

Rotaciones: “Los jugadores tienen que entender que el que esté preparado para ayudar al equipo a ganar, jugará. El que yo crea que no está preparado, no jugará. Los entrenadores, normalmente, tontos no son. Yo creo que eso de ‘el profesor me tiene manía’, está muy bien para cuando vas al colegio y tienes cierta edad, pero eso no sucede a nivel profesional. Los entrenadores echan al campo a los jugadores que lo hacen bien. Hay jugadores que se creen que van a tope, pero realmente no van a tope, o no van al nivel que el equipo necesita”

Próximo rival, CB Canarias: “Necesitamos ganar a quien sea porque nos faltan muchos triunfos para salir de donde estamos. El equipo lleva mucho tiempo sin ser sólido en casa, y eso no puede ser porque es una de las señas de identidad del equipo. Si no ganamos en casa se nos va a complicar la existencia en esta liga. Ha sido un valor de este club el que todos los equipos que siempre han venido al Fernando Martín se han sentido muy apretados”

Ambiente del Fernando Martín: “El público que está detrás del banquillo aprieta mucho, como todo el pabellón. Es el ambiente que se genera en torno al rival, al arbitraje y a tu propio equipo. Es una comunión que tú sabes que el jugador que se tira a por un balón, y lo recupera, está alimentando a un público que a su vez retroalimenta al equipo. Ese círculo de presión que genera el equipo en la pista y el público en la grada hace un ambiente que te da una fuerza para ganar. Eso es ahora mismo lo que necesitamos. Yo creo que ese canal de retroalimentación estaba roto porque el equipo en la pista no estaba dando lo que nuestro público quiere. La afición quiere un equipo que luche y que lo dé todo”

200 aficionados en el Pisuerga: “Estábamos en el vestuario haciendo la charla pre-partido y ya escuchábamos gritos de ‘Fuenlabrada’, y el público de Valladolid que reaccionaba pitando, pero no tenían fuerza para callar a los que gritaban ‘Fuenlabrada’. Fue importante que el equipo pudiera hacer un buen partido para poder celebrar juntos esa victoria, para agradecerles el esfuerzo de haber ido hasta allí a apoyarnos”

De Córdoba a Cataluña: “Si llegas a Badalona con siete años es imposible no jugar al baloncesto. Aterrizas en el colegio Maristas de Badalona y en el patio no hay más que canastas de baloncesto. Luego fui jugador en la escuela de baloncesto del Joventut. Allí mismo comencé a entrenar, y así hasta hoy”

Profesor de Ferran López: “En el Joventut yo entrené a Ferran López cuando él tenía unos seis años. Ya tenía mucho carácter. Le recuerdo especialmente a él y al hijo de (Luis Miguel) Santillana, un pívot del Joventut que jugó en la selección española”

Reencuentro este domingo con Alejandro Martínez, ayudante en su debut en la ACB en el Tenerife (1988): “Cuando Gomelsky fue cesado yo cogí el equipo y, como no se incorporó nadie más, Alejandro Martínez hacía de delegado y me echaba una mano también como entrenador ayudante. Lo que son las cosas, ahora es entrenador del Canarias y este fin de semana nos vamos a enfrentar”

Fuenlabrada tras los ciclos de Girona, Alicante y Granada: “Fueron períodos largos en circunstancias difíciles, porque nunca han sido equipos con grandes presupuestos ni plantillas amplias. Siempre he intentado adaptarme todo lo que pude a la manera de ser de cada club. Hay que ser conscientes de las circunstancias duras que tenemos que vivir para que las sepamos afrontar con la máxima exigencia pero con tranquilidad y unión. Hay que reducir al máximo la crispación, que es el peor enemigo en este tipo de situaciones. Me hace mucha gracia cuando dicen “empieza un nuevo proyecto”…, los proyectos los pueden hacer otro tipo de clubes. Aquí estás en una economía de supervivencia, sacando el día a día adelante como puedes”

Épocas turbulentas: “Si pensara en lo económico no estaría aquí. He vivido una experiencia lamentable en Granada, del que todavía no he visto ni un solo euro de la gran cantidad de dinero que me deben. Además el club ha desaparecido…. Tengo dos juicios pendientes”

Estudiantes: “Fueron dos meses de una intensidad emocional muy grande porque intentas involucrarte al máximo, es la única manera que entiendo de hacer mi trabajo. Entiendo que este trabajo nunca puede hacerse desde la asepsia de un profesional que sólo va a su trabajo para cumplir. El partido de Fuenlabrada fue clave, donde nosotros lo teníamos controlado pero que perdimos por unos malos minutos de un ataque contra zona. De haber salido un resultado distinto, el descendido hubiese sido seguramente Fuenlabrada”

Salida de Estudiantes: “No quiero hablar del tema porque ha sido bastante surrealista como ha ido mi relación post-temporada con Estudiantes. Son ‘papeles clasificados’”

Teambasket.com: “Me he volcado mucho con la formación, por ser entrenador y también por el hecho de ser padre de tres hijos que juegan al baloncesto. El mayor tiene 16 años y el pequeño tiene 11”

Formación: “No sólo de baloncesto vive el hombre. Hay que conocer la actualidad. Ser entrenador te obliga a moverte, a saber relacionarte con la gente, a hablar en público, a saber gestionar situaciones complicadas dentro de un equipo, de relación con los medios de comunicación, con los directivos. Lo importante es formarte como persona”

Imagen culta del baloncesto: “Se ha perdido un poco la imagen que había anteriormente, en la que el baloncesto se asociaba a un chico inteligente, que hacía una carrera y que jugaba a este deporte, por diferencia siempre respecto al fútbol. Ciertamente en baloncesto era así, pero ahora es más complicado porque hay una serie de cosas al alcance de la gente joven que  hace que el tema de los estudios no sea tan prioritario como era antes. Antes podías ver a jugadores más jóvenes integrados en la competición con una cierta responsabilidad, y ahora hay jugadores de 25 años que parece que todavía se están formando”

Melómano: “Me gusta mucho la música, es algo que me acompaña siempre. Soy bastante ecléctico: jazz, música española, Serrat, Sabina… Toda esta supuesta música que venden ahora a la gente joven me parece absolutamente lamentable. Eso no es música. Se ha perdido el valor de lo que es un músico. Lo que se hace de calidad no nos llega por los canales de distribución. Ahora hay que poner el ‘Gangnam Style’ porque lamentablemente eso es lo que anima al público”

Licenciado en Literatura Española: “Estaba en Badalona y también estudiaba segundo año de derecho. Entonces me llega la oportunidad de irme a entrenar profesionalmente a Gijón, por lo que la carrera de derecho y la posibilidad de trabajar como profesor (de Literatura Española) se truncaron. Las clases las he tenido que dar en la pista”

Familia en Gerona: “Mi mujer también es entrenadora de formación, mis hijos juegan, todos somos de baloncesto. El hecho de que no estén en Fuenlabrada es duro, pero forma parte de este trabajo. Lo llevo muy mal porque somos una familia que hacemos todo siempre juntos. Esta noche precisamente vienen a pasar el puente aquí, o sea que aprovecharemos estos días para estar juntos”


El presidente José Quintana secundó a Trifón Poch en su presentación (Foto: Fuenlabrada Noticias)


  • Entrevista

¿Recuperaste ya el ciclo cardíaco normal después de la “taquicardia” del sábado en Valladolid?

Fue un partido muy loco. Parece ser que no fue sólo cosa nuestra porque fue un fin de semana bastante movido. El partido de Badalona también fue tremendo, con una remontada de 29 puntos por parte del CB Canarias, aunque luego el Joventut acabó ganando con cierta holgura. Parece ser que era un virus de fin de semana en la Liga Endesa. Nuestro partido de Valladolid fue bastante loco porque los dos equipos dimos caras muy distintas de una parte a la otra, y que al final tanto en el último cuarto como en la prórroga hubo muchas situaciones que pudieron haber cambiado el partido para un lado o para otro.

¿Pensaste en algún momento que se les escapaba, sobre todo en la prórroga, cuando Blancos de Rueda se puso tres puntos arriba tras ir perdiendo por 21?

En ese momento estás concentrado en lo que está sucediendo en el partido. Luego hay tiempo para darle vueltas. Hubo muchas situaciones complicadas, y también nosotros tuvimos otras que parecían claras ya, pero luego siempre había un error y un triple de ellos. Hay que estar preparado para ello. Creo que entre los errores y los aciertos la balanza estuvo bastante compensada. Es importante que el equipo también, en una situación dura de verse arriba y luego recuperado, fuera capaz de mantener la cara en el partido y de estar con la suficiente frialdad en momentos importantes para tomar buenas decisiones, como hasta el último tiro de Gladyr, que no es un lanzamiento fácil.

Desde tu presentación fuiste haciendo un diagnóstico sobre la situación equipo, como la necesidad de mejorar en defensa, los bajos porcentajes de acierto en ataque o el superar los contratiempos dentro de un partido. Pasados los tres primeros encuentros, ¿qué te ha parecido la evolución del equipo? ¿En qué aspectos aún les queda mucho por mejorar?

Un aspecto, aparte de los que ya comentamos, es el tema físico. Nos falta mejorar ahí y estamos incrementando la intensidad del trabajo en las sesiones físicas para que el equipo lo antes posible coja un tono más adecuado a esta competición. Creo que es un aspecto importante que nos va a permitir también ver las cosas de otra manera. Se junta un poco todo. Si mentalmente el equipo no está bien, y físicamente nos falta, esos momentos complicados de los partidos son imposibles de sacar adelante. Por eso tiene mérito el haber sobrevivido a la situación en que nos metimos en Valladolid, porque nos pesaron mucho esos dos aspectos. Nuestra cabeza, cuando un partido se complica, empieza a pensar “otra vez vamos a perder”, “otra derrota, joder”. Eso pesa en el jugador, y si luego además tus piernas no te llevan a hacer esa defensa que necesitas, a coger ese rebote que se te escapa, ese balón suelto que está ahí, o no tienes el ‘reprise’ para ir a por él y dominarlo, pues nuestras posibilidades de ganar en ese tipo de situaciones son muy limitadas.


Trifón Poch debutó ante Bilbao Basket (Foto:  ACB / Fran Martínez)

El que parece que estaba padeciendo esos bloqueos mentales eras Kristaps Valters, que debutó asumiendo responsabilidades con triples clave en momentos calientes.

Es un jugador que ese tipo de situaciones las afronta con una decisión muy grande. Es un jugador de finales de partido, de tomar tiros en situaciones difíciles de reloj y de presión del marcador. Asumió esas responsabilidades desde el momento en que ha llegado. Está claro que eso, en la situación en la que estamos, es una ayuda muy grande.

El día de tu presentación oficial señalaste también que uno de los jugadores jóvenes te había sorprendido muy positivamente. ¿Se puede deducir su nombre con los minutos de estos tres últimos partidos?

Independientemente de los minutos, porque hay algunos que han participado más y otros, como Adrián (Laso), que han participado menos, creo que todos los jóvenes que hay formados aquí son jugadores interesantes y que sin duda van a tener un hueco de futuro largo en el equipo y en la Liga Endesa. A lo mejor sus papeles son diferentes pero yo creo que tienen sitio para estar con nosotros, y si somos capaces de ayudarles, desde dentro del club y los entrenadores, con un poco de suerte alguno de ellos puede que tenga mayor protagonismo. En general estoy muy contento, tanto de sus capacidades actuales como de sus ganas de trabajar. Hasta el momento Álvaro (Muñoz) y Javi (Vega) son los que han tenido más oportunidades pero los tres van a tener su recorrido en nuestro equipo, sin ninguna duda. Tienen que seguir trabajando para ver hasta dónde quieren llegar, eso es una cuestión de su voluntad.

En Valladolid, con una prórroga, James Feldeine jugó más de 39 minutos, mientras que Leo Mainoldi y Sergii Gladyr superaron los 37 minutos cada uno. ¿Estos tiempos fueron por una situación puntual de ese partido o es un patrón que se verá repetido en futuros encuentros?

Espero que no. La verdad es que la segunda parte tuvo un escenario que complicó mucho las cosas. Con una situación de marcador diferente hubiésemos hecho más rotaciones. También estamos en un momento en que, por decirlo de alguna manera, hay que amarrar los partidos como sea. No se nos puede escapar ninguna victoria, ahora necesitamos ganar sí o sí. Los jugadores también tienen que entender que el que esté preparado y capacitado para ayudar al equipo a ganar, jugará. El que yo crea que no está preparado para ayudarnos, no jugará. Algo que yo creo que  es tan evidente y tan claro, es importante que los jugadores también lo tengan clarísimo. Lo que pasa por la cabeza de un entrenador y de un jugador es muy diferente, eso te lo puede confirmar la gente que haya podido dar el salto, que haya sido jugador y que ahora esté en el ámbito de un cuerpo técnico. No hace falta que sea entrenador, puede ser preparador físico, fisio o ayudante. Ellos te reconocen lo diferente que es. Por otro lado también creo que los entrenadores, normalmente, tontos no son. Yo creo que eso de ‘el profesor me tiene manía’, está muy bien para cuando vas al colegio y tienes cierta edad, pero eso no sucede a nivel profesional. Los entrenadores no hacen jugar poco a un jugador porque le tienen manía. Los entrenadores echan al campo a los jugadores que lo hacen bien. No creo que haya ningún entrenador que tiene a un jugador que sale al campo y lo hace bien, y no le haga jugar. Entonces, si un jugador no juega lo que él piensa que debería jugar, no sé si el error está del lado del entrenador o del jugador, que no es consciente de lo que tiene que hacer, de lo que realmente está haciendo o de lo que el equipo necesita. Hay jugadores que se creen que van a tope, pero realmente no van a tope, o no van al nivel que el equipo necesita.


Trifón Poch, pide 'cabeza' a Javi Vega y Álvaro Muñoz  (Foto: Fuenlafreak / F. Martínez)

Sobre los jugadores que han contado poco en estos tres partidos, ¿has notado al menos una actitud en la semana por parte de ellos que te demuestre que están para jugar más?

Hay de todo... En general la actitud del grupo está siendo buena.

¿Qué esperas de Quino Colom y cómo lo estás viendo en estos partidos?

No espero nada diferente de lo que espero de los demás: que sea capaz de ayudarnos. Él ahora está en una situación diferente porque acaba de llegar un jugador importante en el puesto de base [Valters], pero él, como todos, tiene que ser consciente de que su rendimiento hasta ahora no ha sido bueno. El equipo sólo llevaba una victoria por algo, no sería solo por culpa del entrenador que había antes. Si los jugadores piensan esto, pues están muy equivocados. Esto es un trabajo de grupo, de equipo y, si esto no funciona, la responsabilidad es de todos. No hay nadie de nuestro equipo que estuviera saliéndose en la clasificación de estadísticas. Tanto Quino, como los demás, tienen que asumir su responsabilidad y darse cuenta que tienen que mejorar su rendimiento para ayudar al equipo a ganar. Vamos a exigir el máximo de los jugadores para que lo antes posible estén lo más cerca de su mejor rendimiento, sino esto no funciona. El objetivo de un equipo es conseguir que la mayor parte que se pueda de jugadores estén lo más cerca de su mejor nivel. Si conseguimos eso, el equipo funcionará.

Mencionabas al entrenador anterior y a las responsabilidades compartidas cuando las cosas no funcionan. ¿Llegaste a hablar con Porfi Fisac luego de su destitución?

No. Nos conocemos del trabajo, de habernos encontrado en partidos o en reuniones de entrenadores. Es el trato que tengo con él.


Trifón Poch,tras su estreno ante Bilbao (Foto: Fuenlafreak / Lydia Calvo)


El Fuenlabrada se sacó una gran presión de encima ganando en Valladolid, pero aún no pudo celebrar en casa esta temporada, y ahora llega un rival directo como el CB Canarias que ya demostró, como comentabas, que puede remontar 29 puntos en Badalona. ¿Cómo ves el partido del domingo?

Cuando estás con dos victorias como nosotros, necesitamos todas las que podamos pillar, sea cual fuera el rival, en casa, fuera, contra el último o el primero. Necesitamos ganar a quien sea porque nos faltan muchos triunfos para salir de donde estamos. Está claro que además todos los enfrentamientos ante equipos que al final puedan encontrarse en una situación como la nuestra, van a ser muy importantes. El equipo ganó en Valladolid y en San Sebastián, pero el equipo lleva mucho tiempo sin ser sólido, sin ser constante en casa, y eso no puede ser porque es una de las señas de identidad del equipo. Si no ganamos en casa se nos va a complicar la existencia en esta liga. Ha sido un valor de este club el que todos los equipos que siempre han venido al Fernando Martín se han sentido muy apretados, por el equipo y por el ambiente de nuestra afición, por la presión que hay en la pista, que es un pabellón pequeño, con el público muy encima de los banquillos y en los fondos. Eso es algo que tenemos que recuperar ya. Tenemos que volver a ganar en casa como sea porque es algo que nos va a dar una fuerza muy grande, el convertir otra vez el Fernando Martín en un pabellón complicado para cualquier rival de la liga es algo a lo que nos tenemos que aferrar para salir de esta situación.

Incluso lo comentaste en tu presentación, que el Fernando Martín siempre te había parecido “muy desagradable” para los visitantes.

No sé si fue la palabra más correcta, pero sí que tienes la sensación cuando llegas aquí como visitante de que es una pista difícil, de que el público que está detrás del banquillo aprieta mucho, como todo el pabellón. Eso le da un plus a equipos que desde fuera miras a sus plantillas y dices “no son tan fuertes”, pero con ese público también dices “en casa no pierden”. Esto pasa también en la pista del Gran Canaria, que es muy complicada para los rivales. Ese valor es algo que tenemos que recuperar, más para un equipo como nosotros. No puede ser que estemos sin ganar en casa.

Desde fuera, en frío, se dice que ‘el público no mete canastas’, que son los jugadores los que deciden y tiran. ¿Cómo influye realmente esa presión ambiental en el resultado de un partido?

Es el ambiente que se genera en torno al rival, al arbitraje y a tu propio equipo. Es una comunión que tú sabes que el jugador que se tira a por un balón, y lo recupera, está alimentando a un público que a su vez retroalimenta al equipo después cuando te meten una canasta, porque el pabellón ruge y hace que ese triple que te acaban de meter no tenga tanta importancia, porque el público está a tu lado. Ese círculo de presión que genera el equipo en la pista y el público en la grada, hace un ambiente que te da una fuerza para ganar. Eso es ahora mismo lo que necesitamos. Yo creo que ese canal de retroalimentación estaba roto porque el equipo en la pista no estaba dando lo que nuestro público quiere. La afición quiere un equipo que luche y que lo dé todo. Con eso, aunque pierdas, se van contentos. Entonces eso es lo primero que tenemos que hacer, que nuestra gente se vaya contenta porque lo hemos dado todo.


Viviéndolo ante el Barça (Foto: Fuenlafreak / Lydia Calvo)

No era el Fernando Martín, pero el sábado en Valladolid hubo 200 aficionados del Fuenlabrada que generaron un gran ambiente. ¿Cómo valoras el apoyo recibido en el Pisuerga?

Era una victoria que necesitábamos para ayudarnos a pegar ese suspiro con el que te sacas esa cantidad de tensión acumulada después de tantas derrotas. No quiere decir que después de ganar ese partido, todo será fácil, pero sí que liberas una tensión que te ayuda a afrontar todo de una manera diferente. Está claro que estar fuera de casa, en la situación en la que estábamos, con sólo una victoria a estas alturas de temporada, y ver que se desplaza esa cantidad de gente, y cómo te animan, es increíble. Desde que estás en el vestuario haciendo la charla, antes del partido, ya estás escuchando fuera gritos de ‘Fuenlabrada’, y el público de Valladolid reacciona pitando, pero no tienen fuerza para callar a la gente que está gritando ‘Fuenlabrada’. Eso es algo que ya está generando algo en el ambiente del equipo. Además, normalmente las aficiones, cuando van fuera de casa, animan más que en tu propia pista. Estás fuera de tu ambiente, más desinhibido. Fue importante que el equipo pudiera hacer un buen partido para poder celebrar juntos esa victoria, para agradecerles el esfuerzo de haber ido hasta allí a apoyarnos.

¿Algún aficionado te ha recordado el partido entre Alicante y Fuenlabrada en abril de 2004?

No, todavía no. Fue un final de temporada increíble, con el partido de vuelta en Alicante. Hubo incluso una polémica con el tema de las entradas (*) que crispó más el ambiente. Recuerdo que antes del partido estaba fuera la afición del Fuenlabrada increpando, y luego apoyando a su equipo cuando llegaba al pabellón. Luego, la coincidencia del calendario además hizo que los dos nos enfrentemos a los dos mismos rivales en las dos últimas jornadas, Unicaja y Real Madrid. Nosotros primero Madrid en casa y después Málaga, y Fuenlabrada al revés. Todo el mundo creía que los dos perderíamos los dos partidos, pero ambos ganamos todos. Fue un final de temporada tremendo. Fuenlabrada venía de estar arriba y se desinfló, y nosotros partíamos de una situación durísima porque Alicante sólo había ganado dos partidos en la primera vuelta, pero en la segunda nos salvamos porque tuvimos doce victorias más. Fue el año que el equipo descendido lo hizo con más victorias [Fuenlabrada, 13]. Ahora estamos en el otro bando y espero, como entonces, poder ayudar a mi equipo.

(*) [Alrededor de 300 fuenlabreños se quedaron fuera del Centro de Tecnificación al negarse la directiva del club madrileño a aceptar las 150 entradas que el Alicante estaba dispuesto a entregar para toda la parcialidad visitante].

Repasando tu trayectoria, he leído que naces en Córdoba pero que de pequeño tu familia se vuelve a Badalona. ¿Cómo empieza tu relación con el baloncesto?

Si llegas a Badalona con siete años es imposible no jugar al baloncesto. Aterrizas en el colegio Maristas de Badalona y en el patio no hay más que canastas de baloncesto. Éramos muchos alumnos pero el patio era muy pequeño, porque es un colegio que está en mitad de la ciudad, pero ese patio estaba lleno de canastas. Desde que llegué con ocho años empecé a jugar en los equipos de iniciación del colegio. Luego fui jugador en la escuela de baloncesto del Joventut de Badalona, donde estuve en juveniles y en juniors. Allí mismo comencé a entrenar, y así hasta hoy. En el Joventut empecé como monitor en su escuela, y hay una curiosidad divertida: yo entrené a Ferran López, el que ahora es el director deportivo, cuando él debía tener unos seis años. Yo fui el monitor que le inició a él. Es curioso.


Trifón Poch, con el Granada en el Fernando Martín, el 27/12/2009


Otra de las vueltas de la vida. ¿Cómo era el pequeño Ferran López?

Ya tenía mucho carácter (risas). Siempre ha sido un jugador de mucho carácter y ya de pequeño era de los jugadores más movidos del equipo. Le recuerdo especialmente a él y al hijo de (Luis Miguel) Santillana, un pívot del Joventut de Badalona que jugó en la selección española mucho tiempo. Es ahí donde empecé a entrenar, aunque después donde sí que comencé a entrenar de una manera más seria fue en el Sant Josep de Badalona, donde coincidí con otros técnicos. Alfred Julbe estaba entrenando al senior y Pedro Martínez en juveniles. Nos conocimos en un campus de verano. Yo empecé ayudando a Pedro en el juvenil B del Sant Josep, y a partir de ahí fuimos creciendo juntos. Alfred pasó al Joventut, y luego Pedro también. Después, cuando yo estaba entrenando al senior del Sant Josep, pasé al Lagisa Gijón a mitad de temporada, en lo que es la LEB Oro ahora. Yo tenía 23 años entonces. Coincidimos en esa época un grupo de entrenadores que se transformó en un caldo de cultivo inevitable. El Cotonificio que entrenaba Aito [García Reneses] jugaba en el pabellón del Sant Josep. Era baloncesto, baloncesto y baloncesto las 24 horas del día. Nos llamaban los ‘baby coachs’, porque empezamos muy jóvenes a entrenar a nivel profesional. Hoy es impensable que alguien de 23 años esté entrenando a nivel ACB, o incluso LEB Oro. A esas edad, hoy los jugadores parecen que ni siquiera pueden rendir a nivel profesional.


Y de Gijón te vas a Tenerife en el verano de 1988, donde coincides con Alexander Gomelsky, que venía de dirigir a la Unión Soviética campeona en los Juegos Olímpicos de Seúl. Allí debutas como primer entrenador en ACB…

Sí, fui ayudante de Gomelsky, una experiencia muy interesante. La temporada a nivel deportivo no fue nada bien, a tal punto que cuando a él le cesaron yo tuve que coger el equipo en un momento durísimo, porque fue justo cuando acababa la temporada regular y empezaban los playoffs de descenso. Dirigí al equipo en el playoff de descenso con otra curiosidad, y es que en entonces delegado del equipo [Tenerife Amigos del Baloncesto] era el que ahora es el entrenador del Canarias, Alejandro Martínez. Cuando Gomelsky fue cesado, yo cogí el equipo y, como no se incorporó nadie más, el hacía de delegado y me echaba una mano también como entrenador ayudante en la semana. Lo que son las cosas, este fin de semana nos vamos a enfrentar los dos. Él empezó también desde muy abajo [Después de años entrenando al CB Canarias, Alejandro Martínez está debutando en la ACB en la presente campaña].



Tiempos muertos en el Pisuerga (Foto: Fuenlafreak / Lydia Calvo)

Luego vienen Girona, Alicante, Granada, por mencionar los ciclos más largos. ¿Te gustaría en Fuenlabrada volver a encadenar una etapa de al menos tres temporadas en un mismo club?

Quiere decir algo, que hay un entrenador capaz de estar períodos largos con lo agresiva que es esta competición. Además, son períodos largos en circunstancias difíciles, porque nunca han sido equipos con grandes presupuestos ni plantillas amplias. Fueron situaciones duras de clasificación y entre todos hemos sido capaces de salir adelante, y en la mayoría de casos salvando situaciones difíciles. En cada club donde he estado, he intentado adaptarme todo lo que pude a la manera de ser diferente de cada club, siempre tratando de poder hacer un buen trabajo en equipo, con la consciencia de las dificultades que hay que afrontar para que haya un buen ambiente de trabajo. Es muy importante ser conscientes de las circunstancias duras que tenemos que vivir para que las sepamos afrontar con la máxima exigencia pero con tranquilidad y unión; que desde dentro conversemos, trabajemos y tomemos decisiones juntos en el mejor ambiente que podamos. Tenemos que ser capaces de sobrevivir, y para esto hay que reducir al máximo la crispación, que es el peor enemigo en este tipo de situaciones. Me hace mucha gracia cuando dicen “empieza un nuevo proyecto”… bueno, los proyectos los pueden hacer otro tipo de clubes. Aquí estás en una economía de supervivencia, sacando el día a día adelante como puedes.

Ese amor por el baloncesto hace que un profesional muchas veces se olvide de lo económico. ¿Compensa para las familias tanta dedicación por este trabajo?

No, si pensara en lo económico no estaría aquí. La situación es muy dura. Personalmente he vivido una experiencia lamentable en mi penúltimo club, en Granada, del que todavía no he visto ni un solo euro de la gran cantidad de dinero que me deben. Además el club ha desaparecido… Si fuera por el tema económico, evidentemente hubiera buscado otro trabajo ya.

¿Renunciaste ya a la deuda del CB Granada o el proceso legal sigue abierto?

Tengo dos juicios pendientes todavía, el año que viene, porque judicialmente este país está como está, y los juicios que tengo con ellos me los han dado con un año y medio de retraso. Intentaré recuperar aunque sea una pequeña parte del dinero.


Charlas durante el partido (Foto: Fuenlafreak / Lydia Calvo)

De Estudiantes nos quedaron grabadas unas últimas imágenes con tus lágrimas por no haber podido evitar un descenso, el cual había empezado a fraguarse mucho antes de que llegaras al equipo. ¿Con qué te quedas de tu corta etapa allí?

Fue una experiencia muy corta pero muy intensa. Como te decía antes, yo siempre intento meterme todo lo que puedo dentro de la personalidad de un club. Estudiantes es una entidad muy peculiar. Fue un objetivo muy complicado. El equipo estaba en una situación muy difícil, no solo de clasificación sino también de momento de juego, y a falta de sólo doce jornadas. Fueron dos meses de una intensidad emocional muy grande porque intentas involucrarte al máximo, es la única manera que entiendo de hacer mi trabajo. Entiendo que este trabajo nunca puede hacerse desde la asepsia de un profesional que sólo va a su trabajo para cumplir. Estuvimos muy cerca de conseguirlo. Precisamente otra vez el partido de Fuenlabrada fue clave. Era un encuentro que nosotros teníamos controlado y que perdimos una diferencia ahí por unos malos minutos de un ataque contra zona. De haber salido un resultado distinto el Estudiantes no habría descendido, aunque luego tampoco lo hizo, y el descendido hubiese sido seguramente Fuenlabrada. Las cosas son como son. Estoy muy contento del trabajo que hicimos y del impacto que pude tener en ese corte período de tiempo en el equipo, pero nos faltaron detalles en algunos partidos que pudimos sacar adelante. El equipo siempre compitió, excepto en un partido contra Sevilla, que estuvimos muy mal, y en un final de partido en Vitoria, que íbamos ganando al descanso jugando bien. En el resto de los partidos con Estudiantes competimos siempre, como ahora hicimos con Fuenlabrada ante Bilbao y Barça. Ese es el gran objetivo, conseguir que el equipo compita siempre por ganar. Si logramos eso, nuestro objetivo de estar aquí en el futuro lo vamos a garantizar. Que el equipo tenga claro lo que tiene que hacer para competir cada partido, nos da igual que sea el Barça, Bilbao o el último, en casa o fuera, da igual.

Cuando a Estudiantes lo repescan en la ACB, quedando sin efecto el descenso, ¿te hubiera gustado que contasen contigo para comenzar esta temporada, o tu ciclo allí lo considerabas terminado?

No quiero hablar demasiado del tema porque ha sido bastante surrealista como ha ido mi relación post-temporada con Estudiantes. Son, digamos, unos ‘papeles clasificados’. No sé si en el futuro se desclasificará todo lo que ha pasado entre el Estudiantes y Trifón Poch durante el verano.  Vamos a dejarlo en que fue una buena experiencia en la que lamentablemente no conseguimos cumplir el objetivo en esos dos meses. Creo que quedó una buena sensación por ambas partes, y el futuro luego nos ha llevado por caminos diferentes.


Sergio Jiménez, entrenador ayudante, conversa con Trifón Poch en Valladolid (Foto: Fuenlafreak / Fran Martínez)

Cambiando de tema, ¿qué es teambasket.com?

El proyecto inicial, con el nombre también del blog, era ofrecer un punto de vista sobre baloncesto profesional desde gente que estábamos dentro. La blogósfera ha crecido mucho en cuanto a gente que no está metida dentro del baloncesto, jóvenes aficionados a los que les gusta este deporte y que se crean ahí una ventana para transmitir su manera de ver el baloncesto; pero que quizás no hay eso mismo ofrecido por profesionales que estamos dentro de la liga. Ahí intenté eso con un grupo de gente relacionada con la ACB desde diferentes puestos, como preparadores físicos, fisioterapeutas, directores deportivos, ayudantes o periodistas. Por lo que sea algunos se han ido desmarcando un poco, pero yo sigo ahí, ofreciendo mi punto de vista desde dentro, desde lo que a mí me parece el baloncesto en diferentes aspectos, en el juego, en la propia competición, en el arbitraje, que es un tema que me preocupa bastante. También me he volcado mucho con la formación, por ser entrenador y también por el hecho de ser padre de tres hijos que juegan al baloncesto. Me preocupa mucho de cómo se entrena, de cómo somos los entrenadores que formamos a los jóvenes. Intento aportar ahí mi manera de verlo, por si le puede interesar a alguien.

¿Qué edades tienen?

Son jóvenes. El mayor tiene 16 años y el pequeño tiene 11. Están todavía en equipo de cadetes, juniors y minibasket, en Gerona. Es un mundo que me preocupa porque creo que deberíamos volcarnos mucho más en mejorar la calidad de cómo se entrena y forma a la gente joven. Hay demasiadas conductas de formación que imitan a los profesionales, y que hay que separar entre la actitud y el talante para dirigirse a gente tan joven, que está en formación, no solo a nivel deportivo, sino también a nivel personal.

Hay una columna titulada ‘Matando el tiempo muerto’, donde abordas la idea de algunos en reducir los tiempos muertos…

Hay una tendencia ahora en que quieren reducirlos, y yo no estoy muy de acuerdo en eso. Parece que todos estamos ahora al servicio de las televisiones, y está instalada la idea de que cuando hay un tiempo muerto la gente desconecta el televisor. Entonces parece ser que la solución está en quitar los tiempos muertos o en reducirlos cada vez más. Son unas líneas de pensamiento que me sorprenden un poco.

Otra columna se llama ‘Don’t kill the whale’, haciendo alusión al tema de Yes. No sé si tus gustos también se transmiten en el blog.

Sí, me gusta mucho la música, es algo que me acompaña siempre. Sí que hago referencias a canciones. Precisamente ahora tengo en la cabeza dando vueltas un artículo relacionado con el baloncesto de formación. El título es ‘Maneras de decir’, parecido a la  canción de Rosendo, ‘Maneras de vivir’. Hay otras referencias. La más curiosa puede ser de un ex jugador de la NBA, Wayman Tisdale, que murió hace un tiempo de una enfermedad cancerígena. Tuve yo la oportunidad de conocerle en un viaje a Estados Unidos, cuando él jugaba en Milwaukee Bucks, y que luego ha sido músico, bajista de jazz. Cuando murió hice un artículo recordándole.


Valters se estrenó con una sonrisa (Foto: Fuenlafreak / Lydia Calvo)

¿Por dónde pasan tus preferencias musicales? ¿Te gusta la música que suele sonar en los pabellones de baloncesto, más actual o estridente que por ejemplo la que citas en teambasket.com?

Me gusta casi todo, soy bastante ecléctico. En mi 'iphone' puedes encontrar de todo: música española, jazz, que me gusta mucho, saxo, trompeta, violoncelo, cantantes negras, Serrat, Sabina… hay muchas cosas. Evidentemente, toda esta supuesta música que venden ahora a la gente joven, de estos dee-jays, me parece absolutamente lamentable. Eso no es música. Creo que el mundo en el que se está moviendo ahora el ambiente musical es bastante penoso. Se ha perdido el valor de lo que es un músico y de lo que es un creador musical, tanto a nivel de componer letras y de componer música. Además, lo que se puede estar haciendo bien en ese aspecto no nos llega porque lo que nos meten por las cadenas de radio y las televisiones es esa supuesta música. Lo que se hace de calidad no nos llega por los canales de distribución.

Al menos hoy, afortunadamente, por la red pueden encontrarse cosas que hace años parecían imposibles.

Sí, es la única vía, pero sigue siendo algo minoritario, y algo que te puedes enterar a veces por casualidad.

¿Si pudieras recomendarle una canción al ‘speaker’ del pabellón, que le sugerirías?

Bueno, ahora hay que poner el ‘Gangnam Style’ (hace el gesto con las manos), lamentablemente eso es lo que anima al público. En este tipo de eventos la verdad es que también hay buscar unas músicas que ambienten a la gente, tampoco es el sitio para poner otra música…

También he leído que eras Licenciado en Literatura Española...

Sí, lo que pasa es que eso fue un poco truncado porque empecé muy joven a entrenar a nivel profesional. Yo estaba en Badalona, justo antes de marcharme a entrenar en Gijón, con la idea de haber acabado la carrera de literatura y de empezar a ser profesor en un colegio en Badalona. Además estaba entrenando a un equipo senior que estaba en la tercera categoría del baloncesto español, como si fuera la actual LEB Plata, y también estaba estudiando segundo año de derecho. Entonces me llega la oportunidad de irme a entrenar profesionalmente a Gijón, por lo que la carrera de derecho y la posibilidad de trabajar como profesor se quedaron ahí. Las clases las he tenido que dar en la pista.


Aplausos, puños en alto, tensiones liberadas tras el triunfo en Valladolid  (Foto: Fuenlafreak / Lydia Calvo)

¿En qué te han servido esos estudios en tu carrera como entrenador?

Yo entiendo que para ser un buen entrenador tienes que tener una formación lo más global posible. No sólo de baloncesto vive el hombre. Hay que conocer la actualidad. Ser entrenador te obliga a moverte, a conocer a gente muy diferente y te tienes que saber relacionar con esa gente. Tienes que saber hablar en público, tienes que saber gestionar situaciones complicadas dentro de un equipo, de relación con los medios de comunicación, con los directivos, con muchas cosas que si tú no tienes una formación más global, te limitas en tu propio trabajo como entrenador. Entonces creo que toda esa formación es positiva, y que en la vida todo lo que podamos absorber de otras disciplinas te ayuda también a ser mejor entrenador. En definitiva, lo que es importante es que te formes como persona. Cuanto mejor formado estés, más capaz vas a ser de afrontar cualquier reto que tengas por delante. Debería ser nuestro objetivo con la gente joven que tenemos en nuestro país, y lamentablemente la situación educativa que estamos viviendo no creo que vaya encaminada precisamente a que estemos construyendo mejores personas, mejores ciudadanos, mejores españoles que hagan que en el futuro las cosas sean mejores.

Después de tantos años como entrenador, notas que los jugadores de ahora se forman más, leen menos, tienen otras inquietudes…

Yo creo se ha perdido un poco la imagen que había anteriormente, en la que el baloncesto se asociaba a un chico inteligente, que hacía una carrera y que jugaba a este deporte, por diferencia siempre respecto al fútbol. Ciertamente en baloncesto era así, pero ahora es más complicado porque hay una serie de cosas al alcance de la gente joven, que el tema de los estudios no sea tan prioritario como era antes. Creo que eso también redunda en la formación que tienen los jugadores, y que quizás también alcancen cada vez más tarde esa madurez para competir a nivel profesional. Antes podías ver a jugadores más jóvenes integrados en la competición con una cierta responsabilidad, y ahora hay jugadores de 24 o 25 años que parece que todavía se están formando.

¿Cómo llevas el tema de tener a la familia tan lejos?

Muy mal porque en la familia todos somos de baloncesto. Mi mujer también es entrenadora de formación, mis hijos juegan. Todos comprendemos, por lo tanto, con más facilidad las implicaciones que tiene mi trabajo. Prácticamente siempre hemos podido estar juntos, excepto trabajos temporales como mi primera temporada en Alicante o este último tiempo en Estudiantes. Y ahora, en Fuenlabrada, tampoco podemos estar juntos. Lo llevo muy mal porque somos una familia que, pese a que vive mucho el baloncesto, hacemos todo siempre juntos; entonces el hecho de que no estén es complicado y duro, pero forma parte de este trabajo. Con las nuevas tecnologías lo afrontamos lo mejor que podemos.

Los reencuentros entonces son más especiales también.

Sí, mira, esta noche precisamente vienen de Gerona a pasar el puente aquí, o sea que aprovecharemos estos días de estar juntos.

Trifón, muchas gracias por tu tiempo.

Nada, un placer, a ti.

Trifón Poch, durante la entrevista en el pabellón Fernando Martín

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