12 nov. 2011

Mou Saer Sené: “Mi objetivo es volver a la NBA”

El pívot senegalés del Baloncesto Fuenlabrada, debutante en la ACB, reconoce que cuando llegó al club “estaba fuera de forma”, aunque ya está “al 100%”. Tras su buena actuación ante los Dolphins, el número 10 del Draft de la NBA en 2006 repasa sus días en España y hace un balance de su carrera: “Soy joven, tengo 25 años y todo el futuro por delante”.




• "Nunca he sentido miedo en mi vida"

Mouhamed Saer Sené (Senegal, 1986) lleva siete partidos oficiales con el Baloncesto Fuenlabrada. En el último de ellos -ante el Norrköping Dolphins- el pívot africano jugó su mejor partido: 13 puntos, 12 rebotes y 26 de valoración en 24 minutos. “Jugué bien y ganamos el partido. Espero seguir progresando, jugando más y demostrando lo mejor de mí”, valoró el jugador sobre el estreno del Fuenlabrada en la EuroChallenge. “Sentí que la defensa me necesitaba, que el equipo me necesitaba. Tengo que jugar duro cada partido para ayudar al equipo”, añadió ‘Mo’ Sené tras una actuación que le valió la primera ovación del Fernando Martín. Su rendimiento como debutante en la Liga Endesa aún no es sobresaliente (promedia 4.7 puntos, 4.8 rebotes y 7.7 de valoración en 14 minutos). Sin embargo, el hombre más alto de la plantilla (2.11m.) confía en seguir mejorando: “Cuando llegué al club estaba fuera de forma, pero ahora estoy al 100% y pienso que estoy en el buen camino, tratando de mejorar en cada partido”.

'Mo', 13 puntos y 12 rebotes ante Doplhins (Foto: FIBA Europe / F. Martínez)


La lesión de Gustavo Ayón durante la pretemporada fue un duro contratiempo para el equipo en el inicio liguero. Por entonces el entrenador Porfi Fisac fue explícito en una entrevista con la peña Fuenlabrada Blues: “El problema es que Sené es un hombre lento en el procesamiento de ideas en su cabeza. Esto te conlleva que vas parando un poco a todos los demás, y en último extremo se nos jode Ayón. Ahora mismo Sené es la vida, sin Sené no somos nada”. Honestidad brutal, la cual es avalada por el propio interno senegalés: “El entrenador tiene razón. Insisto que cuando vine estaba fuera de forma y no podía hacer nada por el equipo. Él me impulsó diciéndome “el equipo te necesita y tú necesitas al equipo, pruébate a ti mismo, juega duro y tira para adelante”.

En los tres primeros partidos de liga Sené disputó 20, 15 y 10 minutos respectivamente, siendo contratado el pívot Dejan Musli tras el debut ante el Real Madrid. El center africano responde con firmeza cuando se le consulta por si temió por su continuidad en el club: “Yo nunca he sentido miedo en mi vida. Sé que no estaba en mi mejor estado físico, pero esto es un juego y no se puede tener miedo a eso. El entrenador sabe motivarme, me hace ir hacia adelante para que yo demuestre que estoy aquí”. “Mi rol en el equipo –prosigue- es ser agresivo, defender y ayudar en lo que sea para lograr victorias, como rebotear y poner tapones, cualidades por las que fui a la NBA. Sé también que debo mejorar mi juego ofensivo”, admite el ‘5’ del Fuenlabrada antes de parafrasear a Luis Aragonés sobre las metas de la temporada: “Ganar, ganar y ganar”. Por su parte, Musli sólo jugó tres minutos en la segunda jornada ante Manresa y tras cumplirse su mes de cesión regresó al Caja Laboral.

Saer Sené ante el Estudiantes (Foto: ACB Photo / Fran Martínez)


De la mecánica de coches a la mecánica de tiro

La carrera de Saer Sené, como la de la mayoría de jugadores africanos, son profundas historias de superación. En el caso del pívot de Fuenlabrada, nació en Pikine pero se crió en Thiès, la tercera ciudad más poblada del país (250.000 habitantes) situada 70 kilómetros al este de Dakar y reconocida por sus tapices. “Yo trabajaba como mecánico junto a mi padre y mi hermano. Entonces la gente comenzó a decirme que era muy alto y que tenía que jugar al baloncesto. Mi padre me terminó de animar y así comencé a jugar a los 16 años en los ‘playgrounds’. Ahora amo este juego”, recuerda un emocionado Sené, que también cuenta que es el primer jugador de baloncesto de su familia (su padre mide 1,90m.). “Cuando era chico no solía ver básquet, sólo cuando empecé a jugar comencé a interesarme por los jugadores de la NBA, y mi primer ídolo fue Kevin Garnett, todo un guerrero”, comentó.

Un año después de iniciarse en el deporte de la pelota anaranjada –en 2004- Sené partió rumbo a Bélgica para sumarse al equipo junior del Spirou Charleroi, debutando como profesional una temporada después en el Pepinster belga. Sin tiempo para echar la vista atrás, en 2006, ‘Mo’ fue drafteado en el número 10 por Seattle Supersonics.

Con 20 años y en la NBA parecía que el sueño estaba cumplido, o no, porque en sus tres campañas en la mejor liga del planeta su presencia fue en descenso: 28 y 13 partidos en Seattle (temporadas 2006/07 y 2007/08 respectivamente) y 6 encuentros entre Oklahoma City (5) y New York Knicks (1) en la 2008/09. En total jugó 47 partidos con un testimonial promedio de 2.2 puntos y 1.6 rebotes en 5 minutos. Entre medias alternaba con Idaho y Alburquerque, equipos de la Liga de Desarrollo. “Cuando fui a la NBA realmente era muy joven. No sabía nada del mundo, ni sobre lo que yo podía dar. Me llevaron a Estados Unidos, trabajé duro pero me lesioné en la rodilla y durante mucho tiempo tampoco pude estar en la pista. Después de todo decidí ir a cualquier sitio de Europa con tal de jugar y probarme a mí mismo. Me gustaría regresar a la NBA, pero ahora necesito jugar mucho en Europa”.

Tarjetas de sus primeros dos años en la NBA, en 2006


En el verano de 2009 fichaba por el Hyères-Toulon de la liga francesa. Allí recuperó sensaciones y un año después era contratado por el Gravelines, también de la Pro A, con el que ganó la Copa de Francia al mismo tiempo que registraba estadísticas individuales al alza. Luego, en agosto pasado, el Baloncesto Fuenlabrada oficializaba su incorporación por dos temporadas.


La soledad del profesional

“Nunca había estado en España y no sabía nada de Fuenlabrada antes de venir. Sólo conocía de nombre a dos ciudades, Madrid y Barcelona. Ahora todo es nuevo para mí”, se sincera el ‘5’ del equipo naranja, que cuenta que su llegada al club del Fernando Martín se gestionó directamente con su agencia estadounidense de representación, Bouna Ndiaye. Ya instalado hace cuatro meses en Fuenlabrada, Saer Sené disfruta de su nuevo hogar: “Me siento muy cómodo aquí. Madrid es una bonita ciudad y el tiempo es agradable”.

Pero el poder disfrutar de una vida en el deporte profesional también acarrea una serie de sacrificios. “Es duro porque toda mi familia está en Senegal. Ellos no pueden venir aquí y quedarse conmigo. Es difícil para ellos y para mí, pero comprenden que es mi trabajo. Los echo mucho de menos, pero sé que así es esta carrera y que tendré que estar solo todo el tiempo, ya sea en Europa o en Estados Unidos”, señala el center.

Canasta ante el Barcelona Regal (Foto: ACB Phot / Fran Martínez)


Quiso el destino que en el Fuenlabrada ahora también se esté entrenando otro pívot senegalés, Massine Fall, canterano de 18 años que también llegó este verano y que jugó unos minutos en la primera jornada de la Liga Endesa ante el Real Madrid. “Somos compatriotas, hablamos todo el tiempo y nos la pasamos bien juntos. Entre nosotros hablamos ‘wolof’, que es el principal idioma de nuestro país, aunque a veces también nos comunicamos en francés”, explica Sené (‘wolof’ es una lengua muy difundida en Senegal, Gambia y Mauritania).

El idioma es otro de los desafíos para el center africano en su nuevo destino: “El español es como el inglés, si tu estás concentrado en aprenderlo, lo aprendes. Es fácil, además tiene muchas palabras similares al francés”.

Duelo de senegaleses, Ndong ante Sené (Foto: ACB Phot / Fran Martínez)


‘Hermanos’ senegaleses

Últimamente se ha formado una nutrida colonia en la Liga Endesa de jugadores nacidos en Senegal. Además de Saer Sené (y Massine Fall) están, entre otros, Boniface Ndong (Barcelona), Sitapha Savané (Gran Canaria) y Pape Sow (Joventut), mientras que en la temporada pasada estaba Mamadou Samb (Granada) como antes también su hermano Cheikh (Real Madrid). “A veces hablo con ellos, aquí son como mis hermanos. El que me llama mucho es Boniface [Ndong], me aconseja todo el tiempo”, se muestra agradecido el pívot del Fuenlabrada.

Pero cuando se habla de senegaleses ilustres, la figura del músico Youssou N’Dour brilla con luz propia: “Por supuesto que me encanta su música. Youssou es un gran cantante reconocido en todas partes del mundo. Él representa a mi país, y es algo de lo que todos estamos orgullosos”. Sené, que en sus ratos libres escucha “rap senegalés”, cuenta que además del baloncesto le gusta el fútbol, aunque confiesa que es un aficionado peculiar: “Soy seguidor del Barcelona y del Real Madrid. Sí, son mis dos equipos favoritos, y ése es mi problema”, cuenta entre risas el interior africano.

La Federación Española de Baloncesto ha creado recientemente centro socioeducativo en Dakar (Foto: Alberto Nevado / FEB)


Por otra parte, Sené también se refirió al proyecto que la Federación Española de Baloncesto ha iniciado en Dakar, con la creación de un centro socioeducativo para 300 niños sin recursos y que prevé la construcción de 20 canchas de básquet: “Es fantástico. Ya me lo habían comentado cuando yo todavía estaba en Francia. Es algo muy bonito para todos los niños de Senegal”.

Asimismo, la selección nacional también es otra de sus aspiraciones. Fuera del equipo que cayó en cuartos de final en el reciente Afrobasket de Madagascar, Sené exclama: “Siempre estoy listo para ir a ayudar a mi selección”.

Antes de despedirse, ‘Mo’ hizo breve un balance de su trayectoria deportiva: “Pienso que todavía soy joven. Tengo 25 años y creo que he tenido una buena carrera hasta ahora. Necesito ahora seguir esforzándome porque mi objetivo es volver a la NBA. Tengo todo el futuro por delante”, expresa el pívot mientras se le enciende la mirada. El presente para Sené se llama ahora Baloncesto Fuenlabrada, que este domingo visita al Blusens Monbus.

Mouhamed Saer Sené, en el Fernando Martín tras la entrevista

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