3 nov. 2011

El ‘Trinche’ Carlovich, el rey del potrero

Tomás Felipe Carlovich fue un talentoso mediocentro que en los años 70 se transformó en ídolo popular jugando en el modesto Central Córdoba de Rosario. Idolatrado hasta por Diego Maradona, su forma de entender el fútbol le impidió triunfar en Primera División.



Rosario es una ciudad que siempre tuvo magia. De allí es el ‘Negro’ Fontanarrosa, genio literario que abandera a toda una generación de talentos rosarinos, desde otro ‘Negro’ inolvidable, Olmedo, hasta Luciana Aymar, elegida este año por sexta vez como la mejor jugadora de hockey hierba del mundo.

En esa urbe que respira fútbol, el último superdotado conocido es un tal Messi. Antes de la ‘Pulga’ hubo decenas de jugadores que triunfaron en Argentina y en el exterior, pero hubo uno que, pese a no haber jugado en equipos grandes ni triunfado en Europa, se mantiene en el Olimpo de la mitología futbolera: Tomás Felipe Carlovich, el ‘Trinche’.

Carlovich (pronúnciese con acento en la i) bien podría haberse escapado de un cuento de Fontanarrosa, porque de él se han comentado las hazañas más memorables, un jugador cuyas anécdotas, repetidas boca a boca, lo transformaron en un superclase que no triunfó por su propia personalidad, por su escaso apego a los entrenamientos y al trabajo defensivo, por su forma de entender el fútbol y la vida, donde lo más cercano a la felicidad absoluta es jugar a la pelota.

El 'Trinche', un señor '5', ídolo del fútbol modesto argentino


Nacido el 20 de abril de 1949, el ‘Trinche’ fue el séptimo y último hijo varón de Mario Carlovich, un inmigrante yugoslavo que llegó al puerto de Rosario en la década del ’30 y que se ganaba la vida como plomero (fontanero). El ‘Trinche’ se crió en el barrio Belgrano, en el oeste de la ciudad. Con 14 años, su cuñado lo llevó a Rosario Central: “Estuve un año en las Inferiores y a los 16 me fui a jugar al Sporting de Bigand”, un equipo de la liga local. Pero luego volvería a Central, con el que debutaría en Primera en 1969 en un partido ante Los Andes. Sólo dos encuentros disputaría con los ‘canallas’, porque en 1970 se iría al humilde Flandria bonaerense (Primera C). En el ‘canario’ jugó poco u luego estuvo un año sin equipo, pero la historia ‘grande’ de Tomás Carlovich comenzaría a escribirse en 1972, cuando volvió a Rosario para incorporarse al Central Córdoba.

En el ‘charrúa’ se destaparía como un ‘cinco’ (mediocentro) con una extraordinaria habilidad para manejar el balón. Alto y flaco, especialista en tirar caños (“me daban premios extra por ellos”, reconoció), el ‘Trinche’ poseía también la mala uva adquirida en años y años de partidos a vida o muerte jugados en los potreros rosarinos. Con él como eje estelar del equipo (por entonces se jugaba con un solo 'pivot'), Central Córdoba logra el ascenso a Primera B en 1973. Las exhibiciones del ‘hijo del yugoslavo’ comenzaron a generarle una fama inusitada en tiempos donde los partidos de esas categorías sólo se seguían por la prensa. “Avisen a los muchachos que esta noche juega el Trinche”, se corría la voz en Rosario antes de cada presentación en el estadio Gabino Sosa. Cuentan las crónicas que cuando Central Córdoba viajaba a Buenos Aires unos 500 aficionados ‘neutrales’ iban a la cancha sólo para verlo a él.

En 1974 llegaría su primer impacto mediático. La selección argentina preparaba el Mundial de Alemania y disputó un partido amistoso con todas sus figuras ante un combinado rosarino ante mucho público en el campo de Newell’s. El equipo local estaba integrado por cinco futbolistas de Central (Kempes entre ellos), cinco de NOB y uno de Central Córdoba: Carlovich. El ‘Trinche’ se comió la cancha y en el primer tiempo Argentina ya perdía 3-0. El seleccionador Vladislao Cap ‘sugirió’ que le quitasen del campo para que la gente lo ovacionara (y no siguiera la sangría), hecho que se produjo en el minuto 60. El partido terminó 3-1, y su fama ya era nacional.

Tomás Carlovich, emblema de Central Córdoba de Rosario


En 1975 se marcharía a Independiente Rivadavia de Mendoza, con el que ganaría la liga provincial y donde seguiría cautivando multitudes. Las crónicas también hacen referencia a un partidazo que se marcó en una victoria de un combinado mendocino ante el Milan. "Una vez me vinieron a buscar del Cosmos de Pelé. Estaba todo listo y se cayó. Después pasó lo mismo cuando estaba por ir a Francia. Igual, siempre disfruté de estar cerca de mi casa y jugando al fútbol”, admitiría sobre aquella época.

En 1976 pasaría al Deportivo Maipú y, tras dejar su huella en los hinchas mendocinos, volvió a su provincia natal para jugar en Colón de Santa Fe en 1977. Pero su regreso a la Primera A no fue el soñado. Lastrado por las lesiones y sin sintonía con el técnico Juan ‘el Vasco’ Urriolabeitía –que le pedía mayor compromiso defensivo con el equipo- Carlovich regresó a Central Córdoba.

En su casa recuperó la alegría de jugar al fútbol y, en 1982, volvería a lograr el ascenso a Primera B. Se retiraría en 1983 con 33 primaveras, pero volvería al cuadro ‘charrúa’ de forma testimonial para sí darse un homenaje final en 1986. El 5 de mayo de aquel año Central Córdoba recibía a Flandria, y Carlovich marcó ante su ex equipo. "Central Córdoba es lo más grande que me dio la vida", dijo un emocionado ‘Trinche’.


Reportaje sobre el 'Trinche' en TyC Sports


Sus historias, amplificadas por la leyenda, corrían como la pólvora, aunque muchas nunca pudieron ser constatadas, como que en un encuentro ante Talleres de Remedios de Escalada un hincha gritó “mete un caño de ida y vuelta”, y el ‘Trinche lo complació en segundos ante el delirio de la grada. Otras anécdotas si fueron desmentidas por el propio jugador, como cuando fue citado por Menotti para la selección del interior antes de Argentina ’78 y Carlovich, en lugar de acudir a los entrenamientos, se había ido a pescar. "La verdad es que yo no tuve otra ambición más que la de jugar al fútbol, mi única diversión. Y, sobre todo, de no alejarme mucho de mi barrio, de la casa de mis viejos donde voy casi todas las tardes. Se han inventado un montón de cosas acerca de mí, pero no todas son no son verdad. A los rosarinos les gusta contar cuentos. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto", zanjó.

En los últimos años, el ‘Trinche’ siguió vinculado a Central Córdoba, ya sea como entrenador o como directivo. Actualmente, con algunos problemas de cadera y penurias económicas, disfruta de sus nietos junto a su mujer en una humilde casa de Rosario.

El ‘Charro’ Moreno, Di Stéfano y Maradona suelen ser los tres nombres más mencionados en Argentina a la hora de señalar al mejor de la historia, cuya preferencia está directamente relacionada a la edad del que es interpelado. Mientras Messi demuestra cada domingo que está dispuesto a terminar con este debate, en Rosario muchos siguen repitiendo: “el ‘Trinche’ fue lo más grande que vi en una cancha”. El rey del potrero hizo magia con una pelota.


Documental sobre Carlovich elaborado por estudiantes de Comunicación Audiovisual de la Universidad Nacional de Rosario


El blog Los Cuentos de la Pelota compiló unas declaraciones sobre Carlovich:

César Luis Menotti: "Fue uno de esos pibes de barrio que, desde que nacen, tienen como único juguete la pelota. La técnica que tenía lo convertía en un jugador completamente diferente. Era impresionante verlo acariciar la pelota, tocar, gambetear... Claro que, al mismo tiempo, durante su carrera no encontró reservas físicas que sostuvieran todas las condiciones técnicas que tenía. Es una pena, porque Carlovich estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino. No sé qué le pasó. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos".

Ubaldo Matildo Fillol: "Descubrí a Carlovich en un amistoso de la Selección Argentina que se preparaba para el Mundial de Alemania -y que yo también integraba- contra un combinado rosarino. Ese día la descosió. Tenía un dominio de la pelota y un panorama increíbles. Fue el mejor cinco que vi en mi vida".

Carlos Timoteo Griguol: "Carlovich tenía condiciones técnicas únicas. Al marcarlo, el tipo desaparecía por cualquier lado y con él desaparecía el balón. Era un fenómeno, pero no le gustaba el sacrificio, por eso no triunfó. Jugaba conmigo en Central y prefería irse de caza o de pesca. ¡Qué lástima!".

José Néstor Pekerman: "El mejor cinco que vi en mi vida, lo incluyo en mi once ideal".

Diego Maradona, firmó por Newell’s en 1993. Dicen que un periodista le comentó el orgullo por recibir en Rosario “al mejor jugador”, y que el 'Pelusa' respondió: "El mejor jugador ya jugó en Rosario y es el ‘Trinche’ Carlovich”.

Roberto Fontanarrosa: "El ‘Trinche’ era un fenómeno. Hacía cosas que nadie esperaba. Era habilísimo y le pegaba a la pelota, además de fuerte, con una variedad de golpes fabulosa. Anticipó cosas que después se le vieron a Borghi. Carlovich era un atorrante; cuando jugaba en las inferiores de Central, Ignomiriello tenía que ir a buscarlo a la casa para que fuera a entrenar. Coincido con los que dicen que fue uno de los mejores jugadores argentinos".

2 comentarios:

Verónica dijo...

Muy interesante reportaje, qué bueno que sigamos dando testigo de sus gestas ante el balón.

Nosotros contactamos también con un compañero de Carlovich y recogemos en este artículo algunos de sus comentarios, por si te interesa leerlo: http://highbury.es/2015/un-tal-carlovich

Un saludo.

Ezequiel Costa dijo...

Gracias, Verónica.

¡Muy buena vuestra página highbury.es!