17 oct. 2011

Cacique Ayón

Baloncesto Fuenlabrada. La cálida y estruendosa ovación que se llevó el pívot mexicano de la grada del Fernando Martín lo coronan como el nuevo 'jefe' del equipo. El 'Titán de Nayarit', que correspondió con un partidazo, ya no pide permiso para ir al frente, va, y los demás le siguen.


“Yo tampoco tengo idea del tiempo que puede durar la lesión”, cerraba con cara de póker Porfi Fisac la rueda de prensa el pasado miércoles tras la derrota ante Manresa. El lastimado en el hombro izquierdo era Gustavo Ayón, quien ayer, para sorpresa de muchos, debutó en la temporada y lo hizo en el quinteto titular. Y el as en la manga resultó capital para el primer triunfo del Fuenlabrada en la temporada, porque con él volvió la alegría al Fernando Martín. Ante Estudiantes, el pívot mexicano la rompió con 20 puntos, 9 rebotes y 26 de valoración en 26 minutos, con un rendimiento creciente conforme discurría el partido y la sensación de que su presencia en la pista transmite energía a sus compañeros.

“Aún no está el 100% recuperado” reconocía Porfi Fisac tras la victoria y, aunque no sea muy habitual en el mundillo de los entrenadores ensalzar la figura de un solo jugador por encima del grupo, el técnico segoviano no escatimó elogios para el interior nayarita: “Ahora tenemos el ‘efecto Ayón’. Con él tenemos algo distinto que hace que el resto del grupo crea más en sí mismo, que el resto de jugadores se valoren más a sí mismos, que salgan con otro descaro y otro desparpajo. El alma de Ayón es el alma del grupo. Él nos ha mostrado el camino”.

Para entender lo que hoy por hoy representa el 'Titán de Nayarit' para este equipo hay que ver cómo se encendió la afición del Fernando Martín al percatarse de su presencia en el calentamiento previo, la ovación que se llevó el ‘14’ durante la presentación de los equipos y el estruendoso aplauso que cayó por las gradas la primera vez que éste fue sustituido.

Gustavo Ayón no es un líder carismático como podría ser Salva Guardia, ni un genio del baloncesto como Velimir Perasovic. Tampoco es canterano ni lleva años en el club. Nada de eso. Lo que distingue al mexicano es cómo supo ganarse un lugar en la élite partiendo del barro. Desde su llegada como un desconocido en abril de 2009, sus cesiones al Illescas (¡LEB Plata!) y Tenerife, su falta de pasaporte comunitario que le dificultaba aún más un lugar en la ACB, su sabiduría para saber ‘interpretar’ el rigor arbitral de todo novato, su paso de ala-pívot a ‘center’ cuando Batista fue transferido al Caja Laboral, y hasta su eclosión con Salva Maldonado, transformándose en un pívot de referencia en la liga pese a sólo medir 2,06 metros.

Por ello Ayón es un líder de los de verdad, de los que honran la profesión con su trabajo y respetuosidad, la clase de jugador que hace mejores a sus compañeros, que transmite los valores que han hecho grande a un club como Fuenlabrada, los de una persona humilde cuyo pueblo de origen hasta cuesta trabajo encontrarlo en 'Google Maps'.

Gustavo Ayón, tras un canasta ante el Estudiantes en su vuelta al equipo (Foto: Fran Martínez / Fuenlafreak)


Cuando acabó la temporada pasada, el ‘Jugador Revelación’ para la ACB parecía tener destino NBA. “Este equipo tiene a Gustavo Ayón, que es fuera de serie, a lo mejor un ‘top 5’ en Europa, que cuando va a volar de aquí, más tarde o más temprano, pero va a volar”, admitía el propio Fisac en una charla con peña Fuenlabrada Blues durante la pretemporada.

Por otra parte, Salva Maldonado, ahora en el Joventut, votó por el interno mexicano en la escuesta oficial ACB como uno de los pívots que serán elegidos en el quinteto ideal la presente Liga Endesa (entre los votados por otros técnicos había gente como Teletovic, Caner-Medley, Lorkek, Freeland o Tomic).

'Lockout' al margen y con la controversia por su convocatoria a los Juegos Panamericanos de Guadalajara, Ayón sufrió una lesión en el hombro durante la pretemporada que le hizo perder los dos primeros compromisos ligueros, ambos saldados con derrota. Sin estar al totalmente recuperado, el ‘Titán’ reapareció en la tercera jornada, sumando intensidad en defensa y explosión en ataque. “Se nota el cambio cuando tenemos a Gustavo. Hacía falta un interior más que ayude en el rebote. El igual ahora tiene que seguir recuperándose del hombro”, señalaba Leo Mainoldi.

La afición del Fernando Martín, que ya está curtida en ver como sus estrellas se marchan rumbo a equipos con mayores presupuestos para que cada verano se renueve el milagro fuenlabreño de la ACB, sabe que no tiene sentido resignarse ante la realidad económica, sino más bien disfrutar de Ayón cada encuentro como si fuese el último. De ahí se entiende el cariño brindado ayer a su nuevo jugador franquicia, a un guerrero que levantó la moral a la tropa y que, como dirían en Argentina, ya ‘sacó chapa’ de ídolo. Ayón ya no pide permiso para ir al frente, va, y los demás le siguen. El pívot ya hace de ‘Jefe’, el Cacique de la tribu fuenlabreña.

Gustavo Ayón, se aplica hielo en su hombro izquierdo, junto a Javi Vega (Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak)

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