10 ago. 2011

Los Fondos de Inversión ponen sus garras en la Liga

El fichaje del portero Roberto por el Zaragoza blanqueó el ingreso de esta modalidad en el fútbol español. La novedad es la distinción entre los derechos federativos –siempre del club- y económicos –del grupo inversor-. Ilegales en Inglaterra y denunciados en Brasil, se radican en paraísos fiscales.


‘Ingeniería financiera’ es un recurrente cliché para explicar la aplicación de herramientas que permitan realizar inversiones rentables y sin riesgo en una empresa. El fútbol desde hace tiempo es una gran industria que recibe variopintas inyecciones de capital, siendo sus creativos dirigentes especialistas en ingeniería financiera.

¿Por qué alguien pone dinero en el futbol? Básicamente, por una estratégica notoriedad pública (presidentes-empresarios dueños de una Sociedad Anónima Deportiva) y/o lógicamente para futuros dividendos económicos.

¿Por qué los directivos se muestran ávidos de fichar nuevos futbolistas? El teórico ciclo del fútbol llevaría a que los buenos jugadores repercuten en resultados positivos, pelear títulos, interés mediático y así todo este proceso redundaría en mayores ingresos, los cuales permitirán que la rueda siga girando. Claro que la realidad dista de la teoría. No todas las incorporaciones mejoran la plantilla actual ni grandes jugadores tampoco aseguran un gran equipo. Los rivales también se refuerzan, los clubes suelen vivir por encima de las posibilidades, el interés de los agentes no es el de los equipos y para colmo de males la crisis golpea en todos lados.

Pero el fútbol no es una empresa más, y entre las particularidades propias sobresalen la ilusión de los aficionados por las nuevas caras y una profunda irracionalidad alimentada por la pasión. En nombre de ésta última se aceptan hechos inadmisibles en cualquier sociedad moderna.

La nefasta gestión de muchos clubes derivó en una oleada de acogidos a la Ley Concursal (norma creada para otro tipo de empresas, no para Sociedades Anónimas Deportivas), siendo el Real Zaragoza es uno de ellos.

Pese a adeudar 134 millones de euros, la entidad aragonesa anunció la semana pasada la contratación de Roberto, portero del Benfica y que fue adquirido por un Fondo de Inversión a cambio de 8.6 millones. El Zaragoza sólo pagará 300.000 euros más el salario del meta fuenlabreño quien, curiosamente, es uno de los acreedores del concurso por su paso por el club maño el año pasado.

Nuevamente sale a la palestra la cuestión sobre la injusticia deportiva que representa para los equipos que pagan religiosamente competir con otros que viven de endeudarse perpetuamente (y luego aplicar quitas a sus obligaciones contraídas).

Pros y contras de los Fondos de Inversión
¿Qué gana el club? Poder incorporar futbolistas fuera de su alcance. ¿Los inversores? Utilizar al club como escaparate, a la espera de una cotización al alza de su activo-jugador.

¿Qué pierde el club? Si el futbolista sale bueno, rápidamente deja el club y las ganancias son todas del Grupo. En caso contrario, si la apuesta sale rana, pierden todos (bueno, los ricos siempre pierden menos que los pobres). Asimismo, la llegada de jugadores golondrinas va mellando la identidad de un club menos soberano puesto que comienza a depender de decisiones tomadas fuera de él.

La novedad en el caso de Roberto es la llegada de los Fondos de Inversión al fútbol español. Una empresa compra un jugador, posee los derechos económicos y lo cede a un club, que posee los derechos federativos. La modalidad no es mala en sí misma, si no cómo se aplica y cómo se regule y fiscalice.

La realidad dicta que estos grupos de inversión, cuyos verdaderos propietarios suelen ser anónimos, están radicados en paraísos fiscales británicos (Gibraltar, Islas Vírgenes o Isla de Jersey, entre otros) y se nutren de fondos de dudoso origen (pocas actividades como el deporte profesional para el blanqueo de capitales).

Pinhas Zahavi y River
La disociación de derechos federativos y económicos crea un nuevo escenario en España, una práctica arraigada hace tiempo en Sudamérica. En Argentina se han dado casos de futbolistas que, cuando estaban a punto de ser transferidos a Europa, la suma de los porcentajes de los derechos económicos de los distintos dueños superaban ampliamente el 100%. Absurdo, pero recurrente en el caos del fútbol argentino.

River es un ejemplo de esta práctica. Bajo el mandato del ex presidente José María Aguilar, numerosos empresarios se acercaron a la entidad franjirroja para hacer sus negocios. El más llamativo de todos fue el encabezado por Pinhas ‘Pini’ Zahavi, israelí con pasaporte ruso y residente en Londres. Ex periodista, fue (y es) la mano derecha de Roman Abramovich, quien compró el Chelsea en 2003. Otros íntimos de Zahavi son los magnates rusos Boris Berezovski y Viktor Vekselberg (cara visible de Grupo Renova, empresa que gestionó 24 amistosos de la selección argentina a cambio de 18 millones de dólares). Ambos amasaron sus fortunas con las privatizaciones de empresas estatales rusas en los noventa, aluminio, gas y petróleo mayoritariamente. Acusados de corrupción, ninguno de ellos puede pisar su país natal para no ser detenido.

Con Zahavi siempre a la sombra, los inversores que estuvieron detrás del Chelsea desparramaron sus tentáculos por el planeta fútbol, focalizándose en Inglaterra, Portugal, Holanda, Rusia, Suiza, Brasil y Argentina. Intentar desenmarañar la trama de algunos inversores, los lavados y sus triangulaciones ofrecerían material para una enciclopedia.

Pinhas Zahavi y José María Aguilar


Kia Joorabchian y Corinthians
Otro protagonista principal de estas historias de grupos inversores es el iraní Kia Joorabchian, clave en el gerenciamiento del Corinthians. Compró a precio de oro a Tevez y Mascherano, quienes luego recalaron en otra ‘sucursal’ del grupo, West Ham United. Los posteriores y controvertidos pases del ‘Apache’ y el ‘Jefecito’, a Manchester United y Liverpool respectivamente, provocó la prohibición de estos fondos de inversión en la Premier League (taxativamente no se permite que un tercero ajeno a un club decida sobre los traspasos de jugadores). A su vez, la FIFA sólo permite la transferencia de jugadores de club a club.

En 2005, el diputado brasileño Romeu Tuma Jr., experto en la investigación de casos de corrupción, acusó directamente a Kia Joorabchian de lavar dinero de la mafia rusa en Brasil. El fondo británico Media Sports Investment (MSI) tenía un capital declarado de 300 dólares pero compró a Tévez y Mascherano por 35 millones. "Todas las personas que hablaron con nosotros ocultaron la identidad de los inversionistas. Es un indicio de lavado de dinero", declaró también el fiscal José Guimaraes Carneiro. Al poco tiempo, MSI abandonó el Corinthians y Brasil.

Kia Joorabchian


La venta de Gonzalo Higuaín
Volviendo a Argentina, la parte de la plantilla de River en 2005/06 comenzó a ser vendida a Locarno, ignoto equipo de la Segunda División suiza pero, dado sus desembolsos, con potencial económico para jugar una Champions League. Una auténtica pantalla. Sin embargo, los jugadores seguían estando cedidos en River.

El caso más famoso fue el de Gonzalo Higuaín, quien saltó a la fama tras dos goles a Boca en el Monumental (3-1). El club porteño vendió luego el 50% del ‘Pipita’ al Locarno en 4 millones de euros. A los tres meses, en un pase de manos, Higuaín aterrizaba en el Real Madrid por 13 millones.

Una situación similar se dio con Fernando Belluschi y Mateo Musacchio, otros que pasaron a ser propiedad del Locarno. River, un club que basaba sus principales ingresos en la venta de futbolistas se encontró con que las ganancias ahora se las llevaba un grupo inversor. El gradual desmantelamiento del equipo, sumado a la gestión de Aguilar, fue el embrión del reciente descenso de River.

Jorge Mendes y Peter Kenyon
El diario El País publicó la semana pasada que el fondo de inversión que acercó a Roberto al Zaragoza es Quality Sports Investment (QSI) -el mismo que en mayo intentó entrar en el Atlético de Madrid- y que cuenta con dos asesores de lujo: Jorge Mendes y Peter Kenyon. El primero, archi conocido ahora en España, fue clave en la llegada de Mourinho al Chelsea en 2004. Desde entonces, Mendes fue compañero de aventuras de Pinhas Zahavi, quien por ese entonces ya era investigado por Scotland Yard debido a numerosos fichajes irregulares.

Peter Kenyon, por su parte, también asesora a QSI. También implicado por contrataciones anómalas, primero trabajó codo a codo con Alex Fergurson en el Manchester United (‘Sir Alex’, otro gran amigo de Zahavi) y luego recaló en el Chelsea de Abramovich. Amigos son los amigos.

Peter Kenyon y Jorge Mendes


Zaragoza y el futuro
Lo que hoy puede ser una solución para una situación apremiante –traer jugadores a un coste mínimo-, puede transformarse en un problema en el mediano plazo. “El primero te lo regalan, el segundo te lo venden”, cantaban Los Twist ante el ingreso en un círculo vicioso, una espiral en la que se entra fácilmente y la que luego se queda atrapado. Sí, a los hinchas lo que más le interesa es que su equipo gane el domingo, pero los socios del Zaragoza deberían fiscalizar exhaustivamente la gestión de su actual directiva para no caer en los errores de River y Corinthians, por citar dos ejemplos.

Curiosamente, River y West Ham United acaban de descender, y Corinthians lo hizo en 2007. La ayuda de los fondos de inversión no les sirvieron ni para salvar la categoría. Mientras, el Locarno sigue en Segunda.

La fauna del fútbol español vislumbra ahora la llegada de los Fondos de Inversión, los cuales se unen a otras especies como los directivos-buitre, los carroñeros agentes y los salvajes ultras. Pero el fútbol es tan grande que seguirá resistiendo, y dándole de comer a todos.

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