15 jul. 2011

La batalla del Río de la Plata


Mañana sábado Argentina y Uruguay dirimirán el Clásico rioplatense número 178 en 110 años de historia, en esta oportunidad por los cuartos de final de la Copa América. Se trata de dos países hermanados por fuertes raíces comunes, como la inmigración, el mate, Gardel y hasta un yeísmo exacerbado.




La batalla del Río de la Plata era una vieja película inglesa que contaba la historia del Graf Spee, un acorazado ligero alemán que en 1939 se enfrentó a tres navíos británicos en el Río de la Plata, cerca de la costa uruguaya. El desenlace del combate y los hechos posteriores no sólo dieron para un filme, si no también para libros, documentales y leyendas variopintas.

Así como aquella fue la primera batalla naval de la Segunda Guerra Mundial entre alemanes y británicos, el primer enfrentamiento de selecciones fuera del Reino Unido fue entre Uruguay y Argentina, el 16 de mayo de 1901. La albiceleste ganó 2-3 en Montevideo y ambos conjuntos presentaron mayoría de británicos en sus filas.

Allí nació una rivalidad histórica, la cual fue germinando primero en amistosos, forjándose desde 1916 en la Copa América (que solía jugarse anualmente por entonces), en la final Olímpica de 1928 y en la final del primer Mundial, 1930 (ambas fueron ganadas por la Celeste). El Clásico del Río de la Plata luego iría perdiendo algo de fuerza ante el ascenso de los Brasil-Argentina (hasta 1958, la verdeamarelha era ampliamente superada por sus dos vecinos del sur).

Gol Olímpico
Entre medias, nacía el Gol Olímpico, que fue el que marcó el argentino Cesáreo Onzari a la campeona olímpica de 1924 (meses antes la FIFA había permitido en su reglamento el tanto anotado directamente desde un tiro de esquina). En aquel 2-1 disputado en Buenos el 2 de octubre de 1924 también nacería el término de ‘alambrado olímpico’, el cual tuvo que montarse explícitamente para contener a las multitudes que colmaban los estadios en aquellos exaltados encuentros.

“Uruguayo, uruguayo”
Las cruentas batallas de las Copas Libertadores de los 60 y los 70 (con escasa cobertura televisiva) espoleaban las diferencias entre Nacional, Peñarol y los equipos argentinos. No obstante, los aficionados sentían simpatías por los futbolistas de la orilla opuesta. Desde los argentinos Atilio García o Luis Artime (ambos en Nacional de Montevideo) a los cientos de orientales que regaron los campos albicelestes con su característica calidad (no hablo de la garra, porque nunca se vio un uruguayo que no pusiera la pierna fuerte). Desde los 70, los clubes argentinos eran la escala que solían utilizar los orientales en su viaje a Europa. Tantos y tan buenos eran los charrúas que pronto todas las hinchadas argentinas comenzaron a cantar el “uruguayo, uruguayo” cada vez que un oriental metía un gol, cántico luego 'importado' por el Atlético de Madrid para 'Cachavacha' Forlán.

“La gente ya no come para ver a Walter Gómez”
Otro ejemplo del cariño argentino respecto a sus vecinos se dio con Walter Gómez, que lució en River a principios de los 50. “La gente ya no come para ver a Walter Gómez”, cantaba la hinchada riverplatense, que llegaba temprano a la cancha para no perderse las acciones del delantero. El estadio Monumental tuvo desde su inauguración en 1938 forma de ‘U’ (la "Herradura"), puesto que la grada detrás del arco del Río de la Plata no pudo ser construida por falta de fondos y que sólo pudo ser edificada tras la venta de Sívori a la Juventus en 1957. Antonio Liberti, legendario presidente de River, solía decir, a modo de broma, que en realidad esa tribuna no se había construido para que desde la costa uruguaya pudieran seguir viendo a sus ídolos.

Confrontación política
La inauguración en 2007 de una planta de celulosa en el margen oriental del río Uruguay reanimó viejas confrontaciones. Afortunadamente, y contrariamente a lo que suele pensarse en España, la relación entre la gente uruguaya y argentina sigue siendo muy buena pese a las divergencias políticas y a la penosa cobertura de algunos grandes medios de comunicación. Después de todo, Uruguay y Argentina son dos países hermanados por fuertes raíces comunes, desde su independencia de la Corona Española hace casi 200 años, y pasando por la inmigración, el mate, Gardel y hasta un marcado 'yeísmo' al hablar.

Máxima paridad en títulos
Ambos equipos ganaron dos Mundiales, dos Juegos Olímpicos y catorce Copas América. Hasta 1978, Argentina sólo tenía títulos continentales.

En el historial general se midieron 177 veces, con 81 triunfos argentinos, 43 empates y 53 uruguayos. La peor derrota en la historia Celeste fue ante Argentina (0-6, 1902).

La segunda y última vez que se vieron en Mundiales fue para Argentina (1-0 en octavos de final de México 86, gol de Pedro Pablo Pasculli).

Un año después, en la última Copa América disputada en suelo argentino, la Uruguay campeona ante Chile había eliminado en semifinales a la anfitriona con un solitario gol de Antonio Alzamendi –ex Logroñés- a pase de Francescoli (“Es lo tuyo, Antonio” relataba Víctor Hugo Morales tras el pase de ‘El Enzo’).

El último enfrentamiento por Copa América fue en Perú 2004 con un 4-2 para Argentina (goles de Luciano Figueroa (2), Kily González y Roberto Ayala; descontaron Fabián Estoyanoff y Vicente Sánchez).

A su vez, la última alegría Celeste fue en 2005, por Eliminatorias, cuando ganó 1-0 en Montevideo (como cuatro años atrás, cuando empataron 1-1, Argentina llegaba clasificada y el resultado metía a Uruguay en el repechaje, situación que levantó sospechas y fue muy protestada por otras selecciones).

Para terminar, el último Clásico fue en la última jornada por Eliminatorias para Sudáfrica, donde la albiceleste se clasificó ganando 0-1 (Mario Bolatti) y que tuvo al entonces seleccionador Maradona lanzando improperios a diestra y siniestra.

16 de julio de 1950
Un 16 de julio de 1916 se jugó el primer Argentina – Uruguay, la edición debut del torneo continental que se desarrolló en Buenos Aires y que ganada por la Celeste. Pero más importante es los charrúas el 16 de julio de 1950: el Maracanazo.

Mañana argentinos y uruguayos disputarán un nuevo Clásico del Río de la Plata, que como la Batalla entre alemanes y británicos generó para relatos, historias y leyendas en torno a un 'mar de agua dulce' que más que dividir une a dos países que viven pendientes de un balón.



Foto: Uruguay campeón mundial en 1930 ante Argentina (fuente. Paulocesarfutebolclube.blogspot.com)

1 comentario:

la celeste dijo...

Debo felicitar al redactor de la nota. Es difícil encontrar un informe del exterior que sea bueno, completo y adecuado. Desde Montevideo, Uruguay, mis felicitaciones.
Diego Forlán es lo máximo y muchos hemos sufrido el maltrato que le dieron muchos de los hinchas en el Atletic. En general, fueron tan desagradecidos con Diego, que la mayor parte de los uruguayos deseamos que Diego no siga en el Atletic. ¿cómo se pueden olvidar de todo lo que hizo Diego por ellos? ¿cuando antes de Diego llegaron con el Atletico al lugar que llegaron? Recapaciten.
Y mañana..."fuerza la celeste, fuerza aunque le cueste...celeste corazón" cantaremos también : "hay celeste regalame un sol..." y por supuesto "soy celeste ...soy celeste...soy celeste...celeste soy yo...!!