3 may. 2011

La educación de Prigioni

Baloncesto Fuenlabrada. Artículo de opinión sobre el incidente del base argentino con la afición naranja, hecho que fue una de las notas discordantes del triunfazo del equipo de Salva Maldonado sobre el Real Madrid. Prigioni jugó en en el Fuenla entre 1999 y 2001.

Foto: Prigioni, ex del Fuenlabrada (ACB / Fran Martínez)

Artículo publicado en El Iceberg


La educación de Prigioni

Uno de los grandes atractivos del baloncesto es el gran ambiente que reina en los pabellones, donde gente de todas las edades pueden pasearse con sus camisetas y bufandas entremezclándose amistosamente con los simpatizantes rivales. Por eso, una de las notas discordantes de la fiesta de ayer en el Fernando Martín fue el incidente entre Pablo Prigioni y parte de la afición fuenlabreña.

Es indubitable que el base cordobés se equivocó de muy mala manera, primero al arrojar agua al público y luego al bajarse los pantalones repetidamente al ser insultado. Hasta ahí creo que todos estamos de acuerdo, incluso su propio entrenador, Emanuele Molin, que criticó públicamente la actitud de su jugador.

Es curioso como un jugador que debutó en la ACB en el propio Fuenlabrada en 1999, y que hace una década dejó el club, continúa generando tanta inquina en gran parte de la parcialidad naranja.

Acusar a Prigioni de maleducado sería lo más sencillo. Sus antecedentes le juegan claramente en contra, como cuando quitó el micrófono de la televisión en un tiempo muerto de muy malas formas. Puntualmente con el Fuenlabrada, al ‘play-maker’ también la habían pitado una técnica en su última visita al Fernando Martín, cuando el Baskonia cayó derrotado en abril de 2009 (en la temporada pasada, ya en el Real Madrid, no jugó por haberse lesionado en el calentamiento previo).

No obstante, el propio jugador no expresó públicamente ningún malestar hacia el club del sur de Madrid, todo lo contrario. “Tengo recuerdos bonitos de Fuenlabrada. Lo más importante para mí es que allí conocí a mi señora, la madre de mis hijos. Además, parte de la familia sigue allí en Fuenlabrada, entonces el vínculo es enorme”, reconocía Prigioni hace un año en El Iceberg.

Desconozco las razones entonces de semejante confrontación, aunque no es casual que el enfrentamiento comience siempre con el mismo sector del graderío. ¿Es comprensible que en un equipo que está haciendo la mejor temporada de su historia haya aficionados que en lugar de disfrutar y alentar a los suyos se traigan de su casa una pancarta con la inscripción ‘Pablo, eres un boludo’? Dicha pancarta procedía de un rincón opuesto del pabellón al que fue se encaró con Prigioni, lo cual refleja que no sólo hay maleducados detrás del banquillo visitante.

Sabio razonamiento el de ‘Lele’ Molin al criticar a su propio jugador con el argumento de ‘somos personajes públicos y no podemos reaccionar de esa manera’. Profundizando más, el entrenador veneciano habló sobre la ‘falta de educación’ de ciertos aficionados.

Así como Pablo Prigioni tiene sus antecedentes, también la hinchada fuenlabreña tiene los suyos. Por ejemplo, Svetislav Pesic u otro ex Fuenla como Lamont Barnes también lamentaron los insultos hacia ellos (tampoco voy a entrar a valorar las actitudes de estos controvertidos personajes).

Afortunadamente, la gran mayoría de la afición naranja puede jactarse, y con todo derecho, de ser una de las más fieles y fervorosas de toda la ACB. No obstante, el argumento de ‘en todos los pabellones se insulta’ para justificar la presión sobre el rival me parece miserable. Que haya muchos que insulten no quiere decir que tengan razón. Uno puede comprender que llamarle a coro ‘Niñato’ a Carlos Suárez o un ‘Navarro, vete al teatro’ sí forman parte del folclore del hincha. Pero hay otros insultos que sí son hirientes, y que nunca deberían tener cabida en un recinto deportivo.

Insisto, Prigioni se equivocó y feo. Nadie lo exculpa, pero además de ver la paja en el ojo ajeno, también deberíamos ver la viga en el propio. Todos nos equivocamos, y un poco de autocrítica a veces no viene nada mal. También se puede culpar al otro sistemáticamente, pero así nunca se mejora, y la afición del Fuenlabrada es apasionada, pero es mejorable, como todo en la vida.

Enfrentamiento entre Prigioni y el mismo sector del Fernando Martín que ayer se encaró con él. La imagen corresponde a abril del 2009 (Foto: José Luis Sánchez de Pablos / El Iceberg)

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