18 nov. 2010

Paco Lobato: “Por mi dimisión también tuvo que irse el presidente”

El ex entrenador del Sanfer, Alcobendas y Arganda repasó en Globo FM su aventura en el Xelajú de Guatemala, donde puede regresar en breve para dirigir al primer equipo. Además, le fue ofrecida la selección nacional sub-17.


Artículo publicado en el periódico El Iceberg de Madrid (incluye audio): Entrevista con Paco Lobato

Escucha la entrevista con Paco Lobato

Paco Lobato Gamero (Navalmoral de la Mata, Cáceres, 1960) dirigió tres temporadas en el Grupo VII de Tercera: San Fernando, Alcobendas y Arganda, donde dimitió en marzo de este año. En junio viajó a Guatemala para comenzar una aventura profesional que el mismo técnico cacereño relató en el programa ‘La Pachanga’ de Globo FM.

Paco Lobato en nueve frases

Dimisión del Xelajú MC: “Llevaba cinco meses y sólo me habían pagado mes y medio. La situación se hizo insostenible y decidí presentar mi dimisión. Se armó un revuelo enorme, circunstancia por la que el presidente también tuvo que dimitir”

Ofrecimiento: “La nueva junta directiva, que asume el viernes, me ofreció volver con plenos poderes porque quieren que sea el director deportivo de todo y que me haga cargo del equipo mayor”

Nuevo proyecto: “Voy a hacer una remodelación exhaustiva en la plantilla. De 26 jugadores solamente se van a quedar seis, porque allí la gente es un poco acomodada. Haremos una renovación; no veo bien que juegue gente de 29 ó 33 años. También llevaré a cuatro españoles”

Nivel futbolístico: “Un equipo de Segunda B de España perfectamente puede luchar por el título en la Primera División de Guatemala”

Relación con los aficionados: “Impresionante. Xelajú tiene una de las mejores aficiones de Guatemala. Están deseando de que esto se acabe y que ya entre la nueva junta directiva para que yo pueda volver allí”

Adaptación: “Ahí hay muchas deficiencias en todo, en medios e infraestructuras, como así también en la parte física, táctica y técnica. Me quedo con la amabilidad y el recibimiento que me dieron”

Alimentación: “Lo llevo muy mal, sobre todo en la alimentación. Allí he perdido bastante peso. Aquí en España tenemos la mejor alimentación del mundo. Yo pedía ‘pan, pan’, y no tenían nada de eso. Hay muchas carencias”

Guatemala: “Es una población bastante pobre. Un sueldo medio allí son 3.000 quetzales, unos 300 euros. El sueldo que yo cobraba allí para ellos es astronómico, de ricos. Unos 40.000 quetzales, que son unos 4.000 euros. Te pagan la casa y los gastos son mínimos. No es para hacerse rico, pero no está mal”

Selección guatemalteca: “Me han ofrecido ser el seleccionador nacional sub-17. Por los métodos que he llevado allí, por el trabajo que he estado haciendo, la gente confía mucho. Sería un paso importante para dar el salto a la selección absoluta”


Entrevista

¿Qué tal la experiencia en Guatemala?

Muy bonita y enriquecedora. Tengo que volver pronto, afortunadamente.

¿El Xelajú era el equipo que habías adelantado en marzo que estaba por contratarte y que jugaría la Liga de Campeones?

Este equipo, el Xelajú, clasificó como subcampeón de liga y esta temporada jugó la Champions League de la CONCACAF [Concacaf Liga Campeones].

¿Cómo llegas desde la cantera al primer equipo del Xelajú?

El presidente [Juan Fernando López] y la junta directiva del club me contrató para coordinar todas las categorías inferiores. Lo que pasa es que yo le dije que lo que me gustaba era entrenar, estar en el campo; y me dijeron que cogiera el equipo que quisiera, como la sub-20, que es el equipo filial. Allí hay dos ligas, la Primera División, que es la mayor, y una liga de filiales, con el mismo formato de competición y calendario. Cogí la sub-20, lo cogí para jugar los ‘playoff’. En esta categoría no buscábamos resultados, como le dije al presidente, si no que buscábamos formar a los jugadores. Había un entrenador argentino [Horacio Cordero] que por el tema de resultados le cesaron, y me dijeron mí que me hiciera cargo del equipo mayor. Y ahí estuve.

Centroamérica es una zona con muchos entrenadores argentinos…

Sí, y también uruguayos. Españoles sólo éramos dos, Carlos García Cantarero y yo.

¿Cómo te llaman? ¿Profesor, míster?

Sí, allí todo el mundo me llama ‘Profesor’. Les dije que aquí en España un profesor es mucho más importante que un entrenador. Algunos periodistas ya me llamaban entrenador pero la mayoría seguía con lo de ‘Profe’.

Llegaste a dirigir en Primera División durante seis partidos. ¿Qué pasó para que tuvieras que volverte a Madrid?

Yo llegué allí en junio. Llevaba cinco meses y sólo me habían pagado mes y medio. Hablé con el presidente, quien me decía que me esperase pero llegó un momento en que la situación se hizo insostenible. Entonces una vez que clasifiqué al equipo para los cuartos de final de Copa, decidí presentar mi dimisión, decisión que hizo que se armara un revuelo enorme porque la gente allí estaba bastante agradecida por el importante trabajo hecho en categorías inferiores y en la mayor. La gente estaba muy contenta y agradecida conmigo y, por esa circunstancia, el presidente también tuvo que dimitir.

¿Qué peso tiene el Xelajú en el fútbol guatemalteco?

Es un equipo importante, el segundo o el tercero del país. Tiene cuatro títulos de liga y varias copas. Lo que ocurre es que ahí hay muchas deficiencias en todo, en medios e infraestructuras, como así también en la parte física, táctica y técnica. Es complicado trabajar pero la gente es muy amable y tiene muchas ganas. Cuando ven algo novedoso intentan adaptarse, aunque les cuesta. La crisis es mundial, no solamente de España.

¿Con qué te quedarías de esa experiencia, en lo deportivo y en lo personal?

Con muchas cosas. Con la amabilidad y el recibimiento que me dieron, y también la despedida. Faltando dos días para tomar el avión de vuelta, viene un ex directivo que se va a presentar el viernes a la nueva junta directiva, y me pagó el 70% el salario adeudado de su propio bolsillo. Me dijo que por favor que mantuviésemos el contacto, porque desde el momento en que la actual junta directiva dimitiese, que va a ser mañana [jueves], el viernes me iban a volver a llamar porque querían contar nuevamente conmigo. Yo les dije que sí, pero que antes me tenían que pagar el 30% que me debían, y me dijo que no había ningún problema.

¿Entonces ahora regresas a Guatemala para volver a dirigir al primer equipo?

Sí, mañana tienen una asamblea general en la cual dimite la actual junta y el viernes entra la nueva, que me ha dicho que quieren contar conmigo. He dicho que sí, pero también les dije que una vez que termine el torneo de Apertura, que creo que quedan dos partidos, hay que empezar a planificar todo. Hay que hacer una remodelación exhaustiva en la plantilla. De 26 jugadores solamente se van a quedar seis, bajo mi punto de vista, y hay que llevar a cuatro extranjeros de España. Ya tengo una buena cartera de jugadores para llevarme para allá.

¿Qué sólo sigan seis de 26 es por un tema futbolístico? ¿De confianza?

Un poco de todo, un poco de tema futbolístico, de autoconfianza, de que allí la gente es un poco acomodada. Hay seis chicos de la sub-20 que yo subí a la mayor, fueron titulares y se lo están mereciendo. En caso de que yo llegue a un acuerdo, ellos serán los seis que se queden. Además queremos renovar la plantilla porque allí no es como aquí. Allí hay gente que juega con 29, 30 ó 33 años, eso no lo vemos desde aquí bien. Me han dicho que lleve a cuatro españoles, y el resto serán jugadores jóvenes guatemaltecos que ya tenemos en cartera. Vamos a ser 24 jugadores, con lo que reduciríamos la plantilla en dos futbolistas.

¿Los cuatro españoles serán jugadores de la Tercera madrileña?

Yo conozco a bastantes jugadores de la Tercera y de la Segunda B. Allí hay un compromiso grande de esta gente que entra, que lo hace con mucho dinero, de llevar los contratos en regla. No hay ningún problema. No quería que les pasara lo que me ha pasado a mí.

¿Cómo es la relación con los aficionados?

Impresionante. Allí viven el fútbol de manera increíble. Xelajú tiene una de las mejores aficiones de Guatemala. El estadio, que tiene capacidad para 18.000 personas, casi siempre lo llenan. Es uno de los mejores estadios del país. Ahora los aficionados están con la moral un poquito baja por los últimos resultados, pero a mí me quieren mucho. He recibido muchas muestras de cariño y apoyo, tanto en mi correo electrónico como en mi página web. Están deseando de que esto se acabe y que ya entre la nueva junta directiva para que yo pueda volver allí. La verdad es que les estoy muy agradecido.

¿El proyecto con la junta directiva que contempla?

Primero me tienen que pagar el 30% que me deben, y luego, desde ahí, plenos poderes porque quieren que sea el director deportivo de todo y que me haga cargo del equipo mayor. Entonces me voy a tener que llevar a cuatro jugadores españoles, la reglamentación de extranjeros no permite más, y además me voy a tener que llevar a un entrenador de mi confianza para la sub-20. Aún no tengo nadie. El que era mi segundo en Madrid por su trabajo y por su familia no puede venirse.

¿Cómo ha sido la adaptación al estilo de vida de Guatemala?

Muy mal, es difícil adaptarse, sobre todo en la alimentación. Allí he perdido bastante peso porque la alimentación es diferente Tienen costumbres de comer ciertas cosas que yo no estoy muy acostumbrado. En España tenemos la mejor alimentación del mundo.

¿Por ejemplo?

Allí comen una especie de tortillas que le llaman ellos, que son de maíz, que a mí el olor ya no me gusta. Las hacen con las manos y a la plancha. Yo pedía ‘pan, pan’, y no tenían nada de eso. Hay muchas carencias. Ellos tienen su comida; por supuesto que para ellos no hay ningún problema.

¿Y más allá de la alimentación?

Es una población bastante pobre. Un sueldo medio allí son 3.000 quetzales, que son como 300 euros. Con eso una persona vive perfectamente. Es todo muy diferente.

¿Te compensa el proyecto o la experiencia respecto a los menores salarios?

Interesa el proyecto, pero económicamente también compensa. El sueldo que yo cobraba allí para ellos es astronómico, y comparado aquí es un poco más de lo que cobraba en España con mi trabajo y el fútbol. Para ellos ese sueldo es de ricos. Con cobrar 40.000 quetzales, que son unos 4.000 ó 4.500 euros, está muy bien. Allí también te dan la casa y te pagan todo. Los gastos son mínimos. Y en comida como mucho te gastas 300 euros por mes, y todo lo demás es limpio. Además te pagan el billete de avión de ida y vuelta. No es para hacerse rico, pero no está mal. Es una experiencia bonita, juegas en campos grandes, con mucha prensa, radio y televisión. Aquello es todo profesional.

¿Cómo es el nivel futbolístico?

Hay muchas diferencias con España. Allí la Primera División es como una Segunda B española. Un equipo de nuestra Segunda B perfectamente lucha por el título en la máxima división de Guatemala.

Viendo los antecedentes de seleccionadores extranjeros en Guatemala. ¿Sueñas con algún día con ocupar ese cargo?

Yo no sé si a ti te ha llegado algo… pues mira, te voy a decir una cosa: me han ofrecido ser el seleccionador nacional de Guatemala de la sub-17. Ahora se están jugando la clasificación para el Mundial de Jamaica. El otro día perdió los dos partidos y tiene que jugarse una repesca con Nicaragua. Me han dicho que tengo que estar allí para primeros de enero por la selección. Entonces tendré que decidir entre Xelajú y la selección, que es una cosa muy importante. Por los métodos que he llevado allí, por el trabajo que he estado haciendo, la gente confía mucho. Sería un paso importante para dar el salto a la selección absoluta.

¿Sigues la tercera madrileña?

Sí, por Internet. Veo que en primer lugar está el Alcobendas, afortunadamente.

¿Cuáles son tus cuatro favoritos para el ‘play-off’?

Alcobendas; Fuenlabrada; Sanse, que para mí es una sorpresa porque creía que iba a estar más abajo; y te voy a decir una cosa. Hay un equipo que este año va a ser la sorpresa, y es el Real Madrid C.



Foto: www.elquetzalteco.com

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