22 sept. 2010

Alentando al clásico rival

El domingo pasado se disputó otro derby entre Villa Dálmine y Defensores Unidos de Zárate, Violetas contra Celestes. Lo que ocurrió durante la salida de los equipos al campo fue digno de un cuento de Soriano o Fontanarrosa.


Se sabe que el fútbol argentino vive envuelto por la pasión, la cual, muchas veces degenera en violencia. Esto ha provocado que, salvo en Primera División, las autoridades hayan prohibido la asistencia del público visitante para intentar frenar los choques de hinchadas. Sin embargo, el folklore popular a veces genera situaciones desopilantes.

El domingo pasado, 19 de septiembre (lo cual me hizo acordar al cuento de Fontanarrosa 19 de diciembre de 1971), se enfrentaron Villa Dálmine y CADU (Club Atlético Defensores Unidos de Zárate), en un partido por la novena fecha de la Primera C argentina, categoría que podría equipararse a la Segunda B española.

El encuentro, todo un clásico del norte de la provincia de Buenos Aires, enfrenta a dos equipos de las ciudades de Campana y Zárate, Violetas contra Celestes. Ambas localidades rondan los 80.000 habitantes y están separadas por menos de diez kilómetros.

Cuando el equipo local saltó al terreno de juego, su hinchada ofreció el típico recibimiento: cantos, papelitos, globos y… bengalas de humo (también conocidas como ‘latas de humo’). Por la mencionada prohibición todo el estadio era Viola, siendo los jugadores visitantes los únicos celestes del estadio. Sin embargo, una gran bengala de humo era violeta por fuera, pero celeste por dentro…



Un aficionado de Defensores Unidos reveló lo sucedido en un foro de internet: “Uno de los nuestros se hizo pasar por hincha de Dálmine en una página web, ofreciéndose a comprar a buen precio latas de humo celeste para recibir al equipo. Antes del partido les entregó la mercancía en la puerta del estadio. Lo que hicimos fue cambiar las etiquetas de las latas para que parezcan violetas por fuera, pero adentro llevaban una sorpresita: humo celeste”. Debe ser la primera vez en que una afición reciba a su equipo en un clásico con el tradicional color del archirrival.

Para redondear la historia, lo que vino después fue también doloroso para el equipo de Campana. CADU se llevó el clásico al ganar 2-1 como visitante con goles de Ceballos y Lema, mientras que Navarro descontó para el Viola (los zarateños jugaron todo el segundo tiempo con uno menos). Con este triunfo, Defensores se prendió en el lote de segundos (a un punto del primer puesto), mientras que Villa Dálmine quedó hundido en el grupo de cuatro colistas.

Foto: Grupo de Facebook

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