23 ago. 2010

Peñarol, garra carbonera


Mañana el Real Madrid recibe a Peñarol de Montevideo por el trofeo Santiago Bernabéu, edición en la cual se conmemoran las Bodas de Oro de la primera final de la Copa Intercontinental.

Más allá de la rabiosa actualidad o de la retrospectiva sobre aquel equipo uruguayo campeón de América en 1960, cuando uno habla del Manya invoca a uno de los clubes más legendarios de Sudamérica.

En aquel paisito que transpira fútbol desde sus entrañas, Peñarol se disputa la hegemonía ante Nacional. De los encarnizados enfrentamientos entre mirasoles y bolsos ha surgido una de las rivalidades más apasionantes del planeta fútbol.

En el vasto palmarés del cuadro aurinegro brillan cinco Copas Libertadores de América y tres Intercontinentales. Si bien en la última década perdió peso en el panorama internacional, Peñarol acaba de cortar su sequía de siete años sin títulos tras ganarle la final del Campeonato Uruguayo a su eterno rival tricolor.

Como la amplia mayoría de los clubes rioplatenses, el Carbonero –otro de sus apodos- fue fundado en 1891 por británicos que construían los ferrocarriles en Uruguay bajo el nombre de Central Uruguay Railway Cricket Club, de allí sus colores amarillo y negro, representativo del gremio ferroviario.


Diez monstruos carboneros

En cuanto a jugadores históricos, en Peñarol descollaron titanes como Obdulio Varela –el Negro Jefe-; arquerazos como Roque Máspoli o Ladislao Mazurkiewicz (ex Granada, 1974-1978); Alberto Spencer, el mejor jugador ecuatoriano de la historia; José Piendibene, el primer prócer; Néstor Gonçálves, cuyo invocación en una charla de café daba escalofríos por su fiereza; Juan Alberto Pepe Schiaffino y Alcides Ghiggia, goleadores del Maracanazo; Juan Eduardo Hohberg, delantero argentino nacionalizado; y Fernando Morena, máximo artillero en la historia de la liga charrúa (ex Rayo, 1979-1980).

En estos diez nombres puede haber grandes omisiones, como el fugaz paso de Leónidas Da Silva o el trimundialista Pablo Forlán (padre de Diego), pero es lo que sucede en los clubes con larga tradición: uno comienza a tirar nombres sobre la mesa y los cracks salen a borbotones de forma desordenada y aleatoria.


Hinchas famosos

Algunos futbolistas reconocieron públicamente su afición por Peñarol, casos de Diego Forlán, Pato Sosa, Pablo García o Walter Pandiani, todos ellos con presencia en la Liga española. Enzo Francescoli, como Diego Forlán, tampoco pudo darse el gusto de defender los colores aurinegros.

Fuera de la cancha, famosos como el actor Sancho Gracia (vivió 14 años en Uruguay), el director de cine Adrián Caetano, Carmen Posadas y Jorge Drexler profesan el credo manya. Otro par de músicos también declararon su simpatía por el equipo montevideano: Andrés Calamaro (hincha de Independiente) y Joaquín Sabina (Atlético de Madrid).


Aquel inolvidable gol de Aguirre

Una de las proezas futboleras que a uno le quedaron grabadas desde pequeño fue la final de la Copa Libertadores de 1987 entre Peñarol y América de Cali. El equipo rioplatense había eliminado a River, vigente campeón, y en la primera final perdió 2-0 en Colombia. En la vuelta, el Mirasol dio vuelta un 0-1 para terminar imponiéndose (2-1) y forzar un tercer partido, el cual se disputaría en Chile. Por entonces, la diferencia de gol sólo se aplicaba en caso de empate en el tercer encuentro.

Los 90 minutos de la final en Santiago terminaron cero a cero. Prórroga, en la cual el empate consagraba campeón a América de Cali. A falta de 15 segundos para el minuto 120, Diego Aguirre guapeó por la izquierda y sacó un remate seco que dio a Peñarol su quinta y última Copa Libertadores. Mientras el delirio se apoderaba de la hinchada manya, en el conjunto colombiano comenzaban a creer en las maldiciones: por tercer año consecutivo perdían la final de la Libertadores (en el 96 volverían a caer ante River en su cuarta y última final).

Diego Aguirre luego sería transferido al Olympiacos griego (en la temporada 1993-94 jugó en el Marbella). Quiso el destino que sea la misma Fiera el entrenador que sacara campeón a Peñarol en el 2003. Pasaron luego siete años y ocho técnicos, y Aguirre volvió al Carbonero para cortar la sequía de títulos. Pero él autor del ‘último gran gol’ de Peñarol renunció a su cargo, por eso mañana, en el Santiago Bernabéu, el que se siente en el banquillo visitante será Manuel Keosseian.

Vídeo del gol de Aguirre

No hay comentarios: